Afganistán 2014: ¿y ahora qué?

Escrito por Elena el 19 enero, 2012
Actualidad, Geografía, Historia, Novedades 2011, Periodismo, Política, Televisión

3

George W. Bush respondió a los atentados del 11-S invadiendo Afganistán en 2001 y dos años después Irak. Para muchos, incluido el actual vicepresidente norteamericano Joe Biden, el camino elegido fue una equivocación. Desde ahora hasta 2014 las tropas internacionales empezarán a retirarse de forma escalonada de Afganistán tras 11 años de operaciones, pero la situación en el país dista mucho de estar resuelta, dados los continuos ataques y atentados suicidas y  teniendo en cuenta que es posible que los talibanes puede que no tarden en regresar al poder. Y esto a pesar de los enormes costos en vidas y en recursos económicos. Sin embargo, ha habido pequeños avances en el ámbito social, sanitario y educativo. En la reunión de Bonn de diciembre de 2011 (conocida como Bonn 2) se establecieron los plazos y los objetivos para el futuro de este país y se valoraron los pasos dados. En resumen, Afganistán deberá contar con su propio ejército para 2014 pero seguirá recibiendo apoyo económico.

Precisamente para desentrañar el pasado, el presente y el futuro de este país asiático le hemos planteado a Pilar Requena, reportera de Televisión Española y profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense una serie de preguntas con motivo de la presentación de su libro “Afganistán” el día 18 en Madrid.

¿Qué se puede esperar de la tibieza del segundo Acuerdo de Bonn del pasado diciembre?

El segundo Acuerdo de Bonn cumplió con gran parte de los objetivos que se había marcado: reafirmar el compromiso con Afganistán en el futuro y, al mismo tiempo, dejar claro que las unidades de combate internacionales (con las de Estados Unidos a la cabeza) habrán completado su retirada en 2014 y que continuarán las ayudas al país asiático más allá de esa fecha. La sombra, sin duda, fue la ausencia de Pakistán porque todo el mundo es consciente de que la solución para el conflicto afgano es regional y en ese sentido el papel que desempeñe Pakistán es fundamental y vital. Sin una cooperación paquistaní clara en la lucha contra los talibanes y Al Qaeda, no habrá paz en Afganistán, pero  tampoco en el propio Pakistán. No se podía esperar mucho más de Bonn. En realidad, todas las conferencias que han venido celebrándose sobre Afganistán desde el 2001 han intentado dar respuestas a lo que ocurría en el país en cada momento o plasmar en comunicados decisiones que se tomaban, a veces, lejos del mismo. De nuevo, el futuro de Afganistán no se decide en y por el propio país. La conferencia de Bonn ha servido también para que las autoridades afganas destacasen los logros sociales y económicos, que los ha habido, y para que escuchasen de sus aliados occidentales las críticas de siempre, como la existencia de la corrupción. El problema es que en la primera conferencia de Bonn de 2001 las bases que se sentaron fueron en gran parte erróneas y las principales causantes, junto con el gran error de la guerra de Irak, de la situación en la que nos encontramos ahora. Entonces, se dejó a los talibanes fuera de las conversaciones, ahora, se habla con ellos.

Obstáculos

¿Qué requisitos deberían darse para que Afganistán pueda prosperar, es decir, cuál es el obstáculo más importante actualmente, la pobreza, la guerra, los muyahidines, el analfabetismo, la corrupción, la falta de aliados locales con las manos limpias, el descrédito de la comunidad internacional o la falta de voluntad política?

Hay de todo un poco. La pobreza y al analfabetismo provocan que la población pueda ser fácilmente manejada por unos y otros. Y es la pobreza y la falta de seguridad la que hace que una parte de la población pastún, en el este y el sur del país, se alíen con los talibanes o, al menos, no se enfrenten a ellos. Son los talibanes los que, protegiendo, por ejemplo, sus cultivos de opio, les permiten sobrevivir. Al mismo tiempo, el hecho de que los señores de la guerra, que tanto daño han causado al país, sigan en el poder, y la corrupción crean poca credibilidad en el gobierno y las instituciones centrales. Si a todo ello le sumamos el descrédito de la comunidad internacional, que ha querido imponer su modelo a un país que no estaba ni está preparado para ello –se dice muchas veces que Afganistán vive en la Edad Media, aunque no se puede generalizar para todo el país-, y está cada vez más aislada de los afganos, por razones de seguridad y miedo, tenemos la cuadratura del círculo que obstaculiza el progreso en el país asiático. Debería lucharse contra la corrupción, apartar del poder a los señores de la guerra, intentar compaginar nuestros deseos de estado de derecho y democracia con la historia y las costumbres y la realidad afganas, luchar contra el tráfico de drogas. Pero todo se ha hecho mal o bastante mal en esos campos, sin olvidar las víctimas de la guerra y los “daños colaterales”. La solución en la que todos parecen haberse confabulado resulta ser ahora las negociaciones con los talibanes. La cuestión es dónde se colocarán las líneas rojas en esas conversaciones que impidan que, al final, se pierda lo poco o mucho conseguido, especialmente en el campo de los derechos de la mujer.

En 2014 está previsto que Afganistán disponga de un ejército propio y que EEUU se haya retirado completamente del país, pero hoy por hoy Afganistán sigue en guerra y los talibanes avanzan. ¿Qué ocurrirá en cuanto las tropas de Estados Unidos abandonen en masa el país?

Primero, no creo que todas las tropas de Estados Unidos abandonen el país para esa fecha. Como ocurrió en Irak, se irán primero las de combate, y se negocia con las autoridades afganas el que permanezca una parte para apoyar a las fuerzas de seguridad afganas y continuar con su formación. Es difícil, por no decir imposible, que para entonces el ejército afgano esté preparado, sobre todo, si no se ha llegado a un acuerdo con los talibanes y otros grupos insurgentes y éstos prosiguen con la guerra. ¿Qué ocurrirá después de la retirada, si no se ha parado la guerra antes? Me gustaría poder decir que habrá paz en Afganistán pero hoy por hoy soy pesimista. Los afganos piensan que habrá una guerra civil y que los talibanes se harán con el poder.

Las mujeres en Afganistán

La mujer afgana de media tiene 6,64 hijos, una de las tasas más altas del mundo y los malos tratos a la mujer son habituales y no se consideran delito, no puede trabajar ni estudiar (el 84% de ellas es analfabeta) y para cualquier cosa necesita permiso de su marido. Pese a ello comentabas que hay razones para un optimismo moderado ya que la situación de la mujer respecto desde 2001 hasta hoy ha mejorado mucho. ¿Cuál es la situación actual de la mujer y qué perspectivas de mejora hay?

En primer lugar, la constitución afgana reconoce la igualdad de derechos de hombres y mujeres. La mujer sí puede estudiar y trabajar, otra cosa es que en determinados lugares no pueda hacerlo por el control de los talibanes o por las costumbres vigentes. Pero, aunque la situación de las mujeres en Afganistán es una de las peores del mundo, ha mejorado desde el 2001. Ahora, hay más de dos millones y medio de niñas escolarizadas, hay jóvenes estudiando en la universidad y hay mujeres trabajando, hay mujeres policías e incluso ya hay mujeres preparándose para ser pilotos de helicóptero en el ejército afgano. En cualquier caso, hay que establecer una diferencia clara entre las ciudades y el mundo rural –donde se ha avanzado muy poco o nada-, pero no podemos decir que la situación sea la misma que en 2001, sería hacerles un flaco favor a las mujeres afganas que están luchando día a día por sus derechos, con riesgos para su vida. No nos tenemos que quedar sólo con los terribles casos de malos tratos, como el de la menor casada a la fuerza y maltratada –casi hasta morir- por su marido y su suegra porque se negaba a ser prostituida o el de la joven obligada a casarse con su violador. Esos casos existen y son muchos, no se puede negar, pero también hay avances, el hecho de que ahora los conozcamos y se denuncien ya es un avance.

Las razones del fracaso de la intervención

Los expertos señalan la intervención en Irak como una de las claves del fracaso en Afganistán ya que Irak distrajo de Afganistán los recursos militares, el dinero y la atención precisos para asentar la paz, terminar de derrotar a los talibanes y construir un Estado, y que además hizo perder credibilidad a los occidentales como “partido” independiente que luchaba por el bien común, ¿coincides con esta percepción?

Coincido plenamente con esta percepción. Una de las claves del fracaso en Afganistán ha sido la guerra de Irak. El hecho de que Estados Unidos distrajese su atención y los medios y recursos dejó abierta la puerta al avance de los talibanes y, después, la situación ha ido a peor. Unido a los errores que ya se habían cometido, como los “daños colaterales” o la falta de respeto de las costumbres afganas sobre todo en la zona pastún, condujo a que se empezasen a perder los corazones de los afganos, que habían recibido con los brazos abiertos a las tropas internacionales porque no querían a los talibanes. En lugar de paz, estabilidad y bienestar, como se les prometió, al final se han encontrado con violencia, inestabilidad y con pocas perspectivas de futuro. Todo ello ha hecho que la comunidad internacional pierda credibilidad, una comunidad internacional que, además, cada vez, por motivos de seguridad, está más pertrechada detrás de muros y alambradas, lo que ha provocado un alejamiento en lugar de acercamiento entre las dos partes.

¿El error más grave de la intervención norteamericana fue darle el poder a los muyahidines o señores de la guerra? ¿qué otra alternativa hubieran podido tomar?

Ha habido muchos errores, pero ése, sin duda, ese fue un error de base. Dar el poder a quienes habían destrozado el país y habían cometido graves violaciones de  derechos humanos no parece ser la mejor solución. El problema residía en el mismo acuerdo de Bonn. Simbolizaba una nueva era para el compromiso internacional en Afganistán pero ese compromiso tenía lugar a la sombra de una campaña militar. Los vencedores habían luchado unos contra otros, al igual que lo habían hecho contra los otros al igual que lo habían hecho contra los talibanes. No se firmó ninguna paz, ni ningún alto el fuego, entre otras cosas porque los vencidos, los talibanes, no estuvieron en Bonn. La alternativa podría haber sido negociar un acuerdo de paz y que participasen los talibanes y establecer un plan para Afganistán más acorde con la realidad y las costumbres del país, menos ambicioso pero más realista y viable. El hecho de poner a los señores de la guerra en el poder ató de pies y manos incluso a Karzai y permitió que aumentase la corrupción y el narcotráfico. Todo estaba viciado desde el momento en que Estados Unidos no quiso hacer una invasión terrestre después de los atentados del 11 de septiembre –salvo con fuerzas especiales contra Al Qaeda- sino sólo intervenir con bombardeos. El trabajo sobre el terreno lo dejó en manos de Alianza del Norte, formada fundamentalmente por señores de la guerra, que en Bonn pidieron que se les pagase el favor.

En Bonn 2, Rassoul, ministro de Exteriores de Afganistán, habló de los “tremendos avances” sociales y económicos del país desde los tiempos anteriores a la invasión internacional en 2001 que llego a calificar de “milagro”, ¿qué opinión te merecen esos avances? ¿qué nota sobre diez les darías?

Calificar de “milagro” unos avances que han costado muchas vidas y recursos es mucho decir, se podría haber logrado mucho más, si se hubiesen hecho las cosas bien. Pero sí es cierto que se han hecho avances, aunque nos parezcan pequeños, en educación, en el campo de las mujeres, en sanidad, en infraestructuras, pero no responden a todos los recursos y esfuerzos invertidos y esa es la frustración que sienten los afganos y que debería sentir la comunidad internacional. La nota no pasaría de un aprobado muy pero que muy justo o incluso suspenso, dependiendo de a quien se la tenga que dar, porque hay afganos y afganas que se merecerían un sobresaliente por el esfuerzo y el buen trabajo que están haciendo.

Afganistán 2012: balance

¿Cuál ha sido el coste en vidas y recursos de la guerra de Afganistán?

La guerra en Afganistán ha causado ya decenas de miles de muertos y de heridos entre la población civil, las tropas extranjeras y las fuerzas de seguridad afganas y los insurgentes, desde la caída de los talibanes. Es difícil dar cifras concretas porque, además de las víctimas directas de la guerra, están las de las consecuencias de la misma. La cifra se ha disparado desde la aparición de la insurgencia, causante, según los informes de los últimos años, de la mayor parte de las víctimas civiles del conflicto que aumentaron en la primera mitad de 2010. Las mujeres y los niños constituyeron la mayor proporción de los que fueron asesinados o heridos, por ejemplo en 2009. Sufren una falta extrema de protección en áreas afectadas por el conflicto junto a una extendida violación de sus derechos humanos básicos.

Las tropas internacionales sufrieron en 2010 su año más mortífero, con 711 soldados muertos. Hasta diciembre de 2011 se habían producido 2863 víctimas en la misión internacional, directamente en el conflicto o relacionadas con él.

En cuanto a recursos, es más difícil de cuantificar. Habría que sumar los costes militares a los recursos que se han invertido por parte de cada uno de los países en diferentes áreas, por la ONU y también por las ONGs. En febrero de 2011, el Pentágono declaró que gastaba 300 millones de dólares al día. Si nos referimos a cifras totales y todos los países y organismos implicados estaremos hablando de centenares de miles de millones de euros. ¿Se corresponde lo invertido con lo conseguido? Esa es la cuestión.

¿Qué papel está desempeñando Reino Unido en Afganistán?

El Reino Unido está dentro de la comunidad internacional, ha estado y está en todo momento al lado de Estados Unidos. Sus militares y sus fuerzas especiales son las que se han llevado la peor parte después de las norteamericanas. Quizás parece que han mantenido un perfil más bajo pero puede que también lo hayan hecho de forma intencionada. No hay que olvidar que fueron los británicos los que mantuvieron a finales del siglo XIX y primeros del XX tres guerras contra los afganos y que las perdieron, en lo que se llamó el “Gran Juego”. Ellos son el exponente más claro, junto a los soviéticos, de esa máxima que tanto se oye de que “Afganistán es la tumba de los imperios”. Habrá que ver si no se convierte también en la tumba del “imperio” actual, Estados Unidos.

Afganistán visto desde Occidente

¿Qué tipo de información o perspectiva se suele “hurtar” en occidente al público por parte de los medios o de las instituciones y por qué?

Pienso que el problema fundamental por parte de los medios de comunicación es que la información que se ofrece está centrada sobre todo en el conflicto y en el aspecto militar y en lo espectacular de los atentados y de los terribles casos de maltrato a las mujeres. Por supuesto que no hay que ocultar esta información pero creo que es necesario contextualizarla y dar más análisis para que el público pueda entender mejor qué hay detrás de la “rabiosa actualidad”. No creo que los medios quieran “hurtar” nada, pienso más bien que es fruto del propio funcionamiento de los medios en la actualidad y de la política empresarial de los mismos, más dirigida a ganar dinero que a informar. De todo eso habría mucho que hablar, pero no viene ahora al caso. En el caso de las instituciones, es decir, de los gobiernos sí creo que algunos de ellos, sobre todo en Europa, han querido “hurtar” al público el hecho de que la situación no es la misma que cuando entraron las tropas internacionales. Ahora estamos en guerra, aunque sea una guerra que la mayoría califica de “asimétrica”, y nuestras poblaciones deberían saberlo. Habría que explicar claramente en qué situación están nuestros soldados, qué hacemos exactamente en Afganistán, qué se ha hecho hasta ahora y qué es necesario hacer todavía. Quizás, si hubiese habido claridad y sinceridad por parte de todos, no estaríamos donde estamos.

¿Quieres comentar algún aspecto concreto de Afganistán, no tratado en este cuestionario?

Me gustaría acabar diciendo que no hay que perder la confianza en los afganos, ni abandonarles a su suerte, es un pueblo harto de guerras –lleva más de 30 años de violencia- pero que sigue luchando por la paz y por progresar. Y estoy convencida de que si nos vamos sin dejar Afganistán encaminado hacia la paz, antes o después tendremos que volver y no sé entonces para que habrán servido los sacrificios y esfuerzos de todos, de la comunidad internacional, de nuestros soldados, pero, sobre todo, de los afganos.

Entrevista a Pilar Requena en RTVE aquí.

Más noticias sobre Afganistán, aquí.

Para consultar el índice del libro “Afganistán” o comprarlo siga este enlace.

Compartelo y disfruta:
  • Print
  • PDF
  • email
  • Twitter
  • Facebook
  • Digg
  • del.icio.us
  • Google Bookmarks
  • Add to favorites
  • BarraPunto
  • Bitacoras.com
  • Meneame
  • LinkedIn
  • Live
  • MySpace

Comentarios (3)

  1. [...] Le hemos preguntado por el futuro de Afganistán a la reportera de RTVE Pilar Requena en Afganistán 2014: ¿y ahora qué? [...]

  2. [...] puede consultar una entrevista extensa sobre el pasado, presente y futuro de Afganistán aquí. Compartelo y [...]

  3. [...] su libro “Afganistán” el domingo 27 de 12 a 14 horas. En este enlace puedes leer una entrevista que le hicimos en la que se analiza la historia y la actualidad de este país. Compartelo y [...]

Deja tu respuesta