Editorial Síntesis S. A. acerca el ebook al aula

Escrito por pranera el 25 noviembre, 2013
Actualidad, Eventos, Libros digitales

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Cada día con más frecuencia los alumnos y los docentes de los ámbitos español y latinoamericano demandan el uso de libros en formato digital.

Editorial Síntesis, S. A. ofrece además el e-book en dos modalidades: en la de descarga y en la de visor on-line.

Si desea conocer las ventajas de utilizar estos materiales para docentes y alumnos, solicítenos información al correo comercial@sintesis.com y nos pondremos en contacto con usted a la mayor brevedad posible.

Puede descargarse un folleto informativo pulsando en el siguiente link (pulsar aquí).

Terrenos de juego

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Fundación Mapfre inaugura el 13 de junio una nueva exposición llamada “Giacometti. Terrenos de juego”, que finalizara el día 4 de agosto.

GIACOMETTI. TERRENOS DE JUEGO, responde a las investigaciones sobre la concepción espacial que el escultor Alberto Giacometti realizó a lo largo de toda su vida. La exposición parte de sus desconocidas esculturas surrealistas, concebidas como “tableros de juego”, y donde el artista desarrolla, como en una maqueta, su concepto de “escultura como lugar”, como un terreno de juego entre el arte, la vida y la muerte. Partiendo de estas primeras investigaciones, Giacometti comienza a trabajar en sus creaciones visionarias para plazas monumentales, en las que el espectador queda incluido como una ficha más del juego. Desde esta perspectiva, la exposición redescubre sus famosas esculturas agrupadas de posguerra, donde se confrontan sobre una misma plancha de bronce diferentes espacios y tiempos. De forma paralela, el escultor convierte su mítico taller de 18 metros cuadrados en un campo de experimentación para escenificar espacialmente sus obras, y a sí mismo con ellas. De este modo, la muestra acaba guiándonos hasta el gran legado artístico de Giacometti, el mundialmente célebre grupo de figuras de tres metros de altura, que diseñó para la explanada del Chase Manhattan Plaza de Nueva York, y entre los que destacan El hombre que camina y la Gran Mujer. La muestra se convierte así en un tablero de juego para el propio espectador.

La exposición, coproducida por FUNDACIÓN MAPFRE y la HAMBURGER KUNSTHALLE de Hamburgo, reúne cerca de 190 piezas, entre esculturas, pinturas, dibujos, grabados y fotografías, procedentes de 32 prestigiosas colecciones internacionales públicas y privadas, entre las que destacan la Kunsthaus Zürich – Alberto Giacometti-Stiftung, la National Gallery de Washington, el MoMa de Nueva York, la Tate de Londres, la National Gallery of Scotland, de Edimburgo, el MNAM Centre Georges Pompidou, de París y la Hamburger Kunsthalle de Hamburgo, entre otros.

Para profundizar en la obra del artísta le ofrecemos su libro “Escritos”, disponible en nuestra web.

Pensar la crítica cinematográfica desde la Universidad

Escrito por pranera el 27 mayo, 2013
Actualidad, Ciencias de la información, Cine, Entrevista, Áreas temáticas

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Incluimos a continuación la crítica completa de Rafael Utrera Macias en Criticalia.com  al libro ¿Qué es la crítica de cine? de Luis Navarrete Cardero:

“¿Qué es la crítica de cine?”, se pregunta el profesor Luis Navarrete Cardero en el volumen que, con este título, ha publicado recientemente la editorial Síntesis. El autor, docente en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, es un especialista en el género cinematográfico de “la españolada” a la que estudia en sus diversas vertientes, históricas, literarias, estéticas, etc.; además, en libro posterior, ha analizado críticamente periodos históricos contemporáneos según resultados y formulaciones efectuados por el cine español en una temporalización que abarca desde la España romántica hasta la actualidad. En ambos casos, los resultados son los propios de rigurosas investigaciones que, si tienen en su base la Historia del Cine, no escatiman referencias a otras áreas artísticas o sociológicas, por lo que estos volúmenes se sitúan en el complejo ámbito de los estudios culturales.

El crítico francés André Bazin titulaba “¿Qué es el cine?” a un texto recopilatorio de su extensa producción; se trataba de un conglomerado de estudios y ensayos que comenzaba planteándose los fundamentos ontológicos del arte cinematográfico y terminaba enjuiciando una tendencia del entonces cine contemporáneo llamada “neorrealismo”; como bien se decía en el prefacio del mismo, el carácter interrogatorio del título no suponía tanto la promesa de una respuesta como el anuncio de una pregunta que el autor se formulaba a lo largo de su enjundioso trabajo.

El autor del volumen “¿Qué es la crítica de cine?”, tiene en cuenta algunos criterios bazinianos a lo largo de sus variados capítulos pero, a diferencia del autor francés, ofrece múltiples respuestas a la genérica pregunta del título. Sus doscientas páginas son el producto cruzado de dos experiencias distintas pero complementarias llevadas a cabo por Navarrete Cardero. De una parte, como docente de la asignatura “Crítica cinematográfica” impartida durante años en la hispalense Facultad  de Comunicación; de otra, como coordinador, en la sección Eurimages del “Sevilla Festival de Cine Europeo”, de un jurado formado por estudiantes universitarios. Ambas prácticas se funden solidariamente para pensar y desarrollar este pionero trabajo de preguntas y respuestas sobre funciones y usos de la crítica cinematográfica.

El texto se estructura en organización tripartita de manera que, si en el primer bloque se analiza el cambio de paradigma crítico, en el segundo se procede a la ubicación del objeto de estudio  y a sus diversas posibilidades metodológicas; en la última, se revisan los estados de la crítica española en su pasado y en su presente. Esta trimembración se expande en bloques que permiten un desarrollo de los temas tanto desde perspectivas historicistas como literario-cinematográficas, además de ofrecer tipologías, estrategias y estilos de las modalidades posibles a la hora de ejercitar pragmáticamente la variedad de modelos posibles.

Este libro, junto a otros valores que posteriormente se señalarán, no puede dejar de preguntarse, como ya se hace desde el propio título, qué es la crítica. La respuesta, las respuestas, exigen centrar la atención sobre una diversidad de contenidos que, lejos de analizarlos separadamente, ofrecen mejor resultado estudiados en su conjunto y en su mutua imbricación; así pues, se trataría de verificar la esencialidad de la misma, desentrañar sus ingredientes más habituales, ubicarla en los paradigmas más significativos de las artes, situarla en el proceso de la comunicación y relacionar el carácter del mensaje con el emisor/crítico y el receptor/lector-espectador; aún más, podría comprobarse su evolución histórica atendiendo a la específica contextualización en la que nace así como sus diversos condicionamientos.

Cualquier crítica, cualquier proceder crítico, al margen del medio en que se realice y del tiempo en que se haga, tiende a preguntarse por su identidad, por su carácter, por su modo de ser y de actuar.

En tal sentido, permítasenos recordar los números monográficos de las revistas “Film Ideal” y “Nuestro Cine”, que, en la década de los sesenta y setenta, bien mediante coloquios o cuestionarios, analizaron el proceder de la crítica en general y de su crítica en particular; o el monográfico de la revista “Reseña” que, una década después, elaboraba un ejemplar donde el análisis descriptivo de la “crítica cinematográfica” era un elemento más de la crítica general, literaria, pictórica, musical, etc. Y lo mismo podríamos decir de otras publicaciones especializadas, de ayer, “Nickel-Odeón”, o, de hoy, “Cahiers du cinéma/España” y su continuadora “Caimán. Cuadernos de Cine”, que han planteado el estado y la situación dedicándole estudios donde los contenidos historiográficos se han combinado con sucesivos análisis enjuiciados desde planteamientos diversos y heterogéneos. En el ámbito de Internet, podrían ponerse semejantes ejemplos: “Miradas de Cine”, con entrevistas y reportajes sobre la situación de la crítica española e internacional, o la propia CRITICALIA, con el artículo de nuestro editor, Enrique Colmena, titulado “Repensar la crítica de cine” (13. 09. 2008).

Volviendo al texto del profesor Navarrete, comprobamos en él la combinación de dos factores: de una parte, la tendencia a situarse en la línea del clasicismo científico en cuanto a establecer lo que ha sido la crítica artística; de otra, a analizar, actualmente, los cambios operados en el sistema comunicacional basado en Internet; al tiempo, de qué modo este medio comunicativo ha subvertido no sólo la institución cinematográfica en general sino el carácter y el sentido de la crítica cinematográfica.

Desde sus propuestas iniciales, al lector le quedan claras dos cosas: que no estamos ante un mero estudio histórico sobre la crítica sino ante una extensa reflexión sobre el “hecho crítico”, argumentada en sus distintas partes y desarrollada con el noble propósito de devolverle prestigio mientras se revisan sus gastadas herramientas.

Como libro universitario que es, el autor sienta las bases de su investigación en la historiografía clásica y efectúa un recorrido por la misma no sin dejar de contrastar aquellas opiniones con la más moderna versión de hechos o cuestiones vistos desde distintas focalizaciones. Croce y Elliot, Hauser y Baxandall, Calabrese y Moren, Rosenbaum y Martin, guiados por el autor,  ven cruzadas sus opiniones para componer un mosaico donde se construyen las posibles versiones del concepto de crítica en el campo del arte; con este terreno, suficientemente abonado y organizado, la entrada en el específico sistema de la crítica cinematográfica está, sin duda, más despejado. O dicho de otro modo, según palabras del autor, “Nos urge y preocupa sobremanera la naturaleza artística del cine porque a raíz de su comprensión mantendremos la certeza de una crítica cinematográfica en los límites de la crítica de arte”.

Más allá de cuantas conceptualizaciones se vienen desarrollando, el libro se detiene en el análisis de casos prácticos para comprobar el funcionamiento de la crítica, del sector crítico, según  procedimientos, actitudes y medios desde los que se comunica. Y ello, teniendo en cuenta que el objetivo es efectuar un análisis de los cambios producidos en el paradigma crítico, un paradigma en completa evolución y necesitado, a día de hoy, de una redefinición. La publicación especializada, el periódico de tirada nacional y la revista de Internet le sirven para ejemplificar sobre modos y maneras, actitudes y tratamientos, al tiempo que permite clarificar la relación entre teorizaciones y pragmáticas.

De igual manera, el posicionamiento que adopta el autor desde el ámbito universitario le obliga a dotar a su obra de la necesaria capacidad pedagógica que permita no sólo describir y analizar sino enseñar. En tal sentido, el capítulo cuarto establece y explica diversas estrategias y estilos posibles en la crítica cinematográfica, exponiendo los rasgos de cada una así como sus elementos componentes; los diversos cuadros sinópticos y el conjunto de peculiaridades que los conforman distinguen entre dialógica, rizomática, estética y nomológica. Las ejemplificaciones sobre títulos, directores, géneros, etc. concretos ilustran  y clarifican el procedimiento a seguir.

No estamos lejos de concepciones pedagógicas y planteamientos docentes cercanos a los que, por citar dos ejemplos, expusieron en su día los críticos Norberto Alcover y Luis Urbez en el libro pionero “Introducción a la lectura crítica del film” y al que, posteriormente, publicó Ramón Carmona con el título “Cómo se comenta un texto fílmico”. Sin embargo, el libro del profesor Navarrete, aún universalizando el objeto de estudio y resolviéndolo con bagaje cultural y cinematográfico de amplísimo espectro, no abandona nunca las coordenadas espacio-temporales que le han sido propias al cine español y a su crítica cinematográfica.

Si Iván Tubau se centró en su libro “Crítica cinematográfica española. Bazin contra Aristarco: la gran controversia de los años sesenta” en un momento determinado de la historia, Luis Navarrete selecciona momentos específicos vinculados a tres directores que antes ejercieron como críticos y que, sin duda, son representativos de cada una de las épocas a las que se adscriben. La “vieja crítica cinematográfica” está representada por Rafael Gil; la “nueva crítica de los años sesenta”, por Víctor Erice; las “nuevas tendencias de la crítica” por Nacho Vigalondo. Si las dos primeras se conciben en contextos históricos muy concretos y tienen su genuina expresión en el ámbito de la prensa o la revista especializada, la última nace en el compartimento donde se alojan los blogs y las redes sociales; tras el nombre del director (también actor, guionista, cantante) se exhibe el subtítulo “Diario cinematográfico”.

Que este personal blog con este subtítulo pueda ser considerado como estricta crítica cinematográfica es algo que el autor del texto no sólo no lo pone en duda sino que lo elige como ejemplo peculiar de un paradigma contemporáneo cuyos parámetros ya no son los que eran.  La heteróclita información ofrecida por Internet permite hablar de una “nueva  opinión pública” dispersa por una infinidad de subesferas; en ellas es difícil establecer categorías por cuanto el mercado se encarga de clasificarlas atendiendo a que “lo mejor es lo mayoritario”;  “la razón”, en otra época procedimiento adecuado, ha perdido su valor. En este espacio globalizado, tratar de inscribir un planteamiento y un discurso localista puede ser equivalente a clamar en el desierto (aunque puede ocurrir que alguien lo oiga); el producto cinematográfico, como ya señaló Hollywood desde el principio de los tiempos, nunca como ahora se ha entendido tan universal; por la misma razón (o sinrazón) el crítico sabe que su magnífica web o su humilde blog pueden ser leídos desde cualquier lugar y por cualquier persona.

La nueva crítica en internet, salvo excepciones que confirman la regla (“Contrapicado”, “Blog&Docs, “Lumiére”), tiene escaso interés por el cine español, por la crítica cinematográfica española, a la que en ambos casos pueden sobrarle los adjetivos añadidos. Las redes sociales, con sus breves comunicaciones on line, pero con su mayoritaria presencia, orientan los caminos a seguir (o a olvidar). Los resultados generalizados, en elocuente expresión del autor, son “una aportación más a un indefinido y caprichoso muro de cinefilia perpetrado de infinitos ladrillos”.

En síntesis, Luis Navarrete contribuye con este volumen a enjuiciar la crítica cinematográfica desde planteamientos universitarios y desde el nuevo paradigma que impone Internet. Los procedimientos analíticos y el rigor investigador siguen por la misma senda que el autor ya estableció en sus precedentes “Historia de un género cinematográfico: la españolada” y “La Historia contemporánea a través del cine español”.

El rey de la casa

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No mide ni siquiera un metro, tiene la voz algo chillona y unos ojos grandes y expresivos. Y sí, bueno, ese flequillo tan característico y esos hoyuelos en las mejillas.

Pese a su corta estatura y su juventud, este niño o esta niña son los reyes de la casa en muchos sentidos. Su bastón de mando lo constituyen el mando del televisor y el de la videoconsola y su influencia se hace notar intensamente en la tarjeta de crédito de los padres y la elección de destino para las vacaciones.

En “El rey de la casa” Miguel González-Durán Muñoz, publicista y director de Arista Kids, con quince años de experiencia en el campo del marketing y la comunicación desde el punto de vista infantil, analiza cómo viven, sienten y gastan siete millones de niños españoles.

Bautizado por la prensa especializada como el “padre del marketing infantil en España”, González-Durán ha creado, asesorado, diseñado e implementado campañas de comunicación y marketing infantil y juvenil para empresas de consumo (Coca-Cola, Pepsi, Schweppes, Telepizza, Famosa, Rodamco…) así como para instituciones públicas y privadas (ONCE, BCH, Plan International, Comunidad de Madrid, Defensor del Menor…).

El rey de la casa

Este libro constituye una herramienta fundamental para orientar a padres, educadores y publicistas sobre un segmento de población muy determinado, el infantil-juvenil.

Siete consejos para editores en ciernes

Escrito por Elena el 14 diciembre, 2012
Actualidad, Mundo del libro

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Jose Antonio Millán recogió al final de un curso de edición en Bogotá una serie de recomendaciones para editores en ciernes en un artículo titulado “Siete consejos para jóvenes editores” que enlazamos más abajo.

En líneas generales las recomendaciones se podrían resumir así: conoce las tecnologías, juega con ellas, aprovéchate de las oportunidades que te brinda internet, sé generoso con la Red, reflexiona sobre qué formato y tratamiento le conviene más a cada título y piensa en los libros como en obras, no como en contenidos.

En algunos de sus consejos Millán se suma al mainstream del sector editorial contemporáneo y del mundo digital 2.0, pero en otras va claramente a contracorriente, como en lo que se refiere a no equiparar un libro con un contenido genérico sino darle consideración de obra, con carácter unitario y no fragmentario.

Salvapantallas de un Kindle

Cada obra puede requerir un formato de libro distinto

A continuación reproducimos los siete consejos de Millán para jóvenes editores. El artículo original completo se puede consultar en este enlace del blog “Libros y bitios”.

  1. Aun si no sois editores de ebooks, ni siquiera editores de libros, ni libreros, ni gestores culturales, como ciudadanos y como profesionales os conviene claramente tener familiaridad con las tecnologías de la información.
  2. ¿Cómo? Jugando con ellas. Jugando y experimentando: con Twitter, con Facebook, con blogs, con Delicious, con Instapaper… Jugar como los niños, para conocer.
  3. Nunca vais a conocer una Internet tan abierta y tan libre como ésta. Aprovechadla.
  4. Devolved a la Red algo de lo mucho que recibís de ella. Haced tuits informativos, cread blogs que valga la pena leer, enriqueced con comentarios las webs, cread entradas y mejorad otras en la Wikipedia…
  5. Aun si sois editores exclusivamente en papel, tendréis que usar los recursos que brinda la tecnología para crearos una imagen, para promocionar vuestras obras: mediante los buscadores, las redes sociales, los blogs, las aplicaciones móviles…
  6. Hay libros que deben estar en el papel, sólo en papel. Otros merecen ser sólo digitales. Otros exigirán tabletas o teléfonos avanzados. Otros, alguna combinación de estos medios. Vuestra misión será encontrar los dóndes y los cómos de cada qué.
  7. Y, para terminar, recordad una cosa: los libros no son contenidos. Los fabricantes de dispositivos que necesitan ser llenados, los operadores de telecomunicaciones que precisan tráfico: ellos quieren relleno para sus cacharros. Cada vez más. Pero los autores no escribimos contenidos; los editores no editamos contenidos. Escribimos y editamos obras. No lo olvidéis…

Millán termina diciendo: “Mucha suerte y no dejéis de jugar”.