Pensar la crítica cinematográfica desde la Universidad

Escrito por pranera el 27 mayo, 2013
Actualidad, Ciencias de la información, Cine, Entrevista, Áreas temáticas

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Incluimos a continuación la crítica completa de Rafael Utrera Macias en Criticalia.com  al libro ¿Qué es la crítica de cine? de Luis Navarrete Cardero:

“¿Qué es la crítica de cine?”, se pregunta el profesor Luis Navarrete Cardero en el volumen que, con este título, ha publicado recientemente la editorial Síntesis. El autor, docente en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, es un especialista en el género cinematográfico de “la españolada” a la que estudia en sus diversas vertientes, históricas, literarias, estéticas, etc.; además, en libro posterior, ha analizado críticamente periodos históricos contemporáneos según resultados y formulaciones efectuados por el cine español en una temporalización que abarca desde la España romántica hasta la actualidad. En ambos casos, los resultados son los propios de rigurosas investigaciones que, si tienen en su base la Historia del Cine, no escatiman referencias a otras áreas artísticas o sociológicas, por lo que estos volúmenes se sitúan en el complejo ámbito de los estudios culturales.

El crítico francés André Bazin titulaba “¿Qué es el cine?” a un texto recopilatorio de su extensa producción; se trataba de un conglomerado de estudios y ensayos que comenzaba planteándose los fundamentos ontológicos del arte cinematográfico y terminaba enjuiciando una tendencia del entonces cine contemporáneo llamada “neorrealismo”; como bien se decía en el prefacio del mismo, el carácter interrogatorio del título no suponía tanto la promesa de una respuesta como el anuncio de una pregunta que el autor se formulaba a lo largo de su enjundioso trabajo.

El autor del volumen “¿Qué es la crítica de cine?”, tiene en cuenta algunos criterios bazinianos a lo largo de sus variados capítulos pero, a diferencia del autor francés, ofrece múltiples respuestas a la genérica pregunta del título. Sus doscientas páginas son el producto cruzado de dos experiencias distintas pero complementarias llevadas a cabo por Navarrete Cardero. De una parte, como docente de la asignatura “Crítica cinematográfica” impartida durante años en la hispalense Facultad  de Comunicación; de otra, como coordinador, en la sección Eurimages del “Sevilla Festival de Cine Europeo”, de un jurado formado por estudiantes universitarios. Ambas prácticas se funden solidariamente para pensar y desarrollar este pionero trabajo de preguntas y respuestas sobre funciones y usos de la crítica cinematográfica.

El texto se estructura en organización tripartita de manera que, si en el primer bloque se analiza el cambio de paradigma crítico, en el segundo se procede a la ubicación del objeto de estudio  y a sus diversas posibilidades metodológicas; en la última, se revisan los estados de la crítica española en su pasado y en su presente. Esta trimembración se expande en bloques que permiten un desarrollo de los temas tanto desde perspectivas historicistas como literario-cinematográficas, además de ofrecer tipologías, estrategias y estilos de las modalidades posibles a la hora de ejercitar pragmáticamente la variedad de modelos posibles.

Este libro, junto a otros valores que posteriormente se señalarán, no puede dejar de preguntarse, como ya se hace desde el propio título, qué es la crítica. La respuesta, las respuestas, exigen centrar la atención sobre una diversidad de contenidos que, lejos de analizarlos separadamente, ofrecen mejor resultado estudiados en su conjunto y en su mutua imbricación; así pues, se trataría de verificar la esencialidad de la misma, desentrañar sus ingredientes más habituales, ubicarla en los paradigmas más significativos de las artes, situarla en el proceso de la comunicación y relacionar el carácter del mensaje con el emisor/crítico y el receptor/lector-espectador; aún más, podría comprobarse su evolución histórica atendiendo a la específica contextualización en la que nace así como sus diversos condicionamientos.

Cualquier crítica, cualquier proceder crítico, al margen del medio en que se realice y del tiempo en que se haga, tiende a preguntarse por su identidad, por su carácter, por su modo de ser y de actuar.

En tal sentido, permítasenos recordar los números monográficos de las revistas “Film Ideal” y “Nuestro Cine”, que, en la década de los sesenta y setenta, bien mediante coloquios o cuestionarios, analizaron el proceder de la crítica en general y de su crítica en particular; o el monográfico de la revista “Reseña” que, una década después, elaboraba un ejemplar donde el análisis descriptivo de la “crítica cinematográfica” era un elemento más de la crítica general, literaria, pictórica, musical, etc. Y lo mismo podríamos decir de otras publicaciones especializadas, de ayer, “Nickel-Odeón”, o, de hoy, “Cahiers du cinéma/España” y su continuadora “Caimán. Cuadernos de Cine”, que han planteado el estado y la situación dedicándole estudios donde los contenidos historiográficos se han combinado con sucesivos análisis enjuiciados desde planteamientos diversos y heterogéneos. En el ámbito de Internet, podrían ponerse semejantes ejemplos: “Miradas de Cine”, con entrevistas y reportajes sobre la situación de la crítica española e internacional, o la propia CRITICALIA, con el artículo de nuestro editor, Enrique Colmena, titulado “Repensar la crítica de cine” (13. 09. 2008).

Volviendo al texto del profesor Navarrete, comprobamos en él la combinación de dos factores: de una parte, la tendencia a situarse en la línea del clasicismo científico en cuanto a establecer lo que ha sido la crítica artística; de otra, a analizar, actualmente, los cambios operados en el sistema comunicacional basado en Internet; al tiempo, de qué modo este medio comunicativo ha subvertido no sólo la institución cinematográfica en general sino el carácter y el sentido de la crítica cinematográfica.

Desde sus propuestas iniciales, al lector le quedan claras dos cosas: que no estamos ante un mero estudio histórico sobre la crítica sino ante una extensa reflexión sobre el “hecho crítico”, argumentada en sus distintas partes y desarrollada con el noble propósito de devolverle prestigio mientras se revisan sus gastadas herramientas.

Como libro universitario que es, el autor sienta las bases de su investigación en la historiografía clásica y efectúa un recorrido por la misma no sin dejar de contrastar aquellas opiniones con la más moderna versión de hechos o cuestiones vistos desde distintas focalizaciones. Croce y Elliot, Hauser y Baxandall, Calabrese y Moren, Rosenbaum y Martin, guiados por el autor,  ven cruzadas sus opiniones para componer un mosaico donde se construyen las posibles versiones del concepto de crítica en el campo del arte; con este terreno, suficientemente abonado y organizado, la entrada en el específico sistema de la crítica cinematográfica está, sin duda, más despejado. O dicho de otro modo, según palabras del autor, “Nos urge y preocupa sobremanera la naturaleza artística del cine porque a raíz de su comprensión mantendremos la certeza de una crítica cinematográfica en los límites de la crítica de arte”.

Más allá de cuantas conceptualizaciones se vienen desarrollando, el libro se detiene en el análisis de casos prácticos para comprobar el funcionamiento de la crítica, del sector crítico, según  procedimientos, actitudes y medios desde los que se comunica. Y ello, teniendo en cuenta que el objetivo es efectuar un análisis de los cambios producidos en el paradigma crítico, un paradigma en completa evolución y necesitado, a día de hoy, de una redefinición. La publicación especializada, el periódico de tirada nacional y la revista de Internet le sirven para ejemplificar sobre modos y maneras, actitudes y tratamientos, al tiempo que permite clarificar la relación entre teorizaciones y pragmáticas.

De igual manera, el posicionamiento que adopta el autor desde el ámbito universitario le obliga a dotar a su obra de la necesaria capacidad pedagógica que permita no sólo describir y analizar sino enseñar. En tal sentido, el capítulo cuarto establece y explica diversas estrategias y estilos posibles en la crítica cinematográfica, exponiendo los rasgos de cada una así como sus elementos componentes; los diversos cuadros sinópticos y el conjunto de peculiaridades que los conforman distinguen entre dialógica, rizomática, estética y nomológica. Las ejemplificaciones sobre títulos, directores, géneros, etc. concretos ilustran  y clarifican el procedimiento a seguir.

No estamos lejos de concepciones pedagógicas y planteamientos docentes cercanos a los que, por citar dos ejemplos, expusieron en su día los críticos Norberto Alcover y Luis Urbez en el libro pionero “Introducción a la lectura crítica del film” y al que, posteriormente, publicó Ramón Carmona con el título “Cómo se comenta un texto fílmico”. Sin embargo, el libro del profesor Navarrete, aún universalizando el objeto de estudio y resolviéndolo con bagaje cultural y cinematográfico de amplísimo espectro, no abandona nunca las coordenadas espacio-temporales que le han sido propias al cine español y a su crítica cinematográfica.

Si Iván Tubau se centró en su libro “Crítica cinematográfica española. Bazin contra Aristarco: la gran controversia de los años sesenta” en un momento determinado de la historia, Luis Navarrete selecciona momentos específicos vinculados a tres directores que antes ejercieron como críticos y que, sin duda, son representativos de cada una de las épocas a las que se adscriben. La “vieja crítica cinematográfica” está representada por Rafael Gil; la “nueva crítica de los años sesenta”, por Víctor Erice; las “nuevas tendencias de la crítica” por Nacho Vigalondo. Si las dos primeras se conciben en contextos históricos muy concretos y tienen su genuina expresión en el ámbito de la prensa o la revista especializada, la última nace en el compartimento donde se alojan los blogs y las redes sociales; tras el nombre del director (también actor, guionista, cantante) se exhibe el subtítulo “Diario cinematográfico”.

Que este personal blog con este subtítulo pueda ser considerado como estricta crítica cinematográfica es algo que el autor del texto no sólo no lo pone en duda sino que lo elige como ejemplo peculiar de un paradigma contemporáneo cuyos parámetros ya no son los que eran.  La heteróclita información ofrecida por Internet permite hablar de una “nueva  opinión pública” dispersa por una infinidad de subesferas; en ellas es difícil establecer categorías por cuanto el mercado se encarga de clasificarlas atendiendo a que “lo mejor es lo mayoritario”;  “la razón”, en otra época procedimiento adecuado, ha perdido su valor. En este espacio globalizado, tratar de inscribir un planteamiento y un discurso localista puede ser equivalente a clamar en el desierto (aunque puede ocurrir que alguien lo oiga); el producto cinematográfico, como ya señaló Hollywood desde el principio de los tiempos, nunca como ahora se ha entendido tan universal; por la misma razón (o sinrazón) el crítico sabe que su magnífica web o su humilde blog pueden ser leídos desde cualquier lugar y por cualquier persona.

La nueva crítica en internet, salvo excepciones que confirman la regla (“Contrapicado”, “Blog&Docs, “Lumiére”), tiene escaso interés por el cine español, por la crítica cinematográfica española, a la que en ambos casos pueden sobrarle los adjetivos añadidos. Las redes sociales, con sus breves comunicaciones on line, pero con su mayoritaria presencia, orientan los caminos a seguir (o a olvidar). Los resultados generalizados, en elocuente expresión del autor, son “una aportación más a un indefinido y caprichoso muro de cinefilia perpetrado de infinitos ladrillos”.

En síntesis, Luis Navarrete contribuye con este volumen a enjuiciar la crítica cinematográfica desde planteamientos universitarios y desde el nuevo paradigma que impone Internet. Los procedimientos analíticos y el rigor investigador siguen por la misma senda que el autor ya estableció en sus precedentes “Historia de un género cinematográfico: la españolada” y “La Historia contemporánea a través del cine español”.

Los libros de House y de Beckham

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En la editorial Síntesis tenemos de todo como en botica. De hecho, mirando una videoteca o la cartelera, o la programación de television tendríamos libros para recomendar a un montón de personajes famosos. Por ejemplo:

Para Jorge VI, monarca inglés protagonista de “El discurso del reyManual práctico de tartamudez.

Para el detective Monk, que lo termina descubriendo todo pero no soporta el menor desorden, o para el personaje de Jack Nicholson en “Mejor imposible”(“As good as it gets”): Obsesiones y compulsiones. Este libro también le sería útil a otros famosos como Beckham, quien al parecer tampoco soporta cosas como meter un número impar de refrescos en la nevera. Para un buen tratamiento de choque a cualquiera de estos personajes con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), lo más fácil es juntarle con Colombo, la pesadilla de cualquier persona con TOC (esa gabardina costrosa, ese coche, ese puro; pero qué gracioso resulta) o incluso para poner de los nervios a cualquiera que sin llegar a la obsesión valore mucho el orden y la limpieza.

Para Jeckyll y Hyde, Superman/Clarc Kent, El Increíble Hulk etc, e incluso para ese vecino o compañero de trabajo que unos días es encantador y otros días parece que te odia: Manual de trastornos de la personalidad.

Para el doctor House hay un montón: aunque seguramente él preferiría la sección de Farmacología, nosotros le recomendaríamos algo como esto, o como esto para su adicción a los videojuegos.

¿Se te ocurre algún famoso que necesite imperiosamente algún libro? Dínoslo en un comentario y le buscaremos el más apropiado…

Otro día histórico curioso

Escrito por Elena el 25 noviembre, 2011
Actualidad, Arte, Biología, Cine, Efemérides, Geografía, Historia

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Ignoro si hay alguna rama de la estadística que se ocupe de estas cosas, pero cuando leo las efemérides históricas de un día determinado con frecuencia reparo en que hay días especialmente cargados de hechos, y en algunos casos hay un sesgo muy claro hacia un determinado ámbito o tendencia. De hecho he creado una nueva etiqueta llamada precisamente Efemérides, donde se pueden leer Historia y punto de vista, ETA 20 de octubre: ¿coincidencia o elección?, y El caso del triple espía y otras efemérides curiosas

La cosa es que un 24 de noviembre como ayer sucedieron bastantes cosas curiosas:

  • 1852: Llega a Japón una escuadra norteamericana, y se inicia así la apertura nipona al mundo occidental tres siglos más tarde  de los primeros contactos con exploradores y misioneros españoles y portugueses.
  • 1963: Lee Harvey Oswald, asesino del presidente estadounidense John F. Kennedy, es abatido a tiros por Jack Ruby.
  • 1967: Se adoptan en España enérgicas medidas de austeridad.
  • 1998: El director de cine Montxo Armendáriz recibe el Premio Nacional de Cinematografía
  • 2003: La estación de metro World Trade Center de Nueva York reabre sus puertas, dos años después de los atentados del 11-S. También este año reciben los Premios Nacionales de Danza el coreógrafo Nacho Duato y la bailaora Sara Baras en las modalidades de creación e interpretación, respectivamente.
  • 2005: El Senado argentino rebaja a los 18 años la mayoría de edad. Además, el científico coreano Woo-suk Hwang dimite del Centro Mundial de Células Madre de Seúl y reconoce que usó óvulos de sus becarias para realizar experimentos de clonación.
  • 2010: Ana María Matute gana el Premio Cervantes y se convierte en la tercera mujer en recibirlo, después de María Zambrano (1988) y Dulce María Loynaz (1992).

Un 24 de noviembre 1864 nació Henri Marie Raymond Toulouse-Lautrec, pintor francés y el mismo día de 1927 nació
Alfredo Kraus, tenor español.

Un día como hoy de 1957 moría Diego Rivera, pintor muralista mexicano y el mismo día de 2010 fallecía Sergio Valech, obispo argentino que se enfrentó a Pinochet.

Los datos los hemos extraído de www.encliclonet.com.

Filosofía y palomitas II

Escrito por Elena el 23 noviembre, 2011
Cine, Novedades 2011

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En un post anterior nos preguntábamos por qué unas películas se convierten en clásicos mientras que otras son rápidamente olvidadas.

La revista británica “Sight and Sound” elabora periódicamente listas de las mejores películas de todos los tiempos consultando a expertos y resulta muy curioso ver cómo en las de 1992 y 2002 la mayoría de los nombres se mantienen y sólo hay pequeños bailes de puesto.

Lista de 2002

  1. Ciudadano Kane – Welles
  2. Vértigo – Hitchcock
  3. La regla del juego – Renoir
  4. El padrino I y II – Coppola
  5. Cuentos de Tokio -Ozu
  6. 2001: Una odisea en el espacio – Kubrick
  7. El acorazado Potemkin – Eisenstein
  8. Sonrisa – Murnau
  9. 8 y medio – Fellini
  10. Cantando bajo la lluvia – Kelly

Lista de 1992

  1. Ciudadano Kane – Welles (2002: puesto 1)
  2. La regla del juego – Renoir (2002: 3)
  3. Cuentos de Tokio -Ozu (2002: 5)
  4. Vértigo – Hitchcock (2002: 2)
  5. Centauros del desierto – Ford (no figura en lista 2002)
  6. Atalanta – Vigo (no figura en lista 2002)
  7. La pasión de Juana de Arco – Dreyer (no figura en lista 2002)
  8. La canción del camino – Ray (no figura en lista 2002)
  9. El acorazado Potemkin – Eisenstein (2002: 7)
  10. 2001: Una odisea en el espacio – Kubrick (2002: 6)

¿Cuál sería tu top-ten de películas a día de hoy?

¿Qué convierte a una película en clásico imperecedero? En el libro “Filosofía del cine“, de Ian Jarvie se reflexiona en torno a ello (las listas anteriores están tomadas de la pag 27 del libro).

La primera parte de este artículo es ésta.

Filosofía y palomitas I

Escrito por Elena el 18 octubre, 2011
Cine, Ensayo, Filosofía

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¿Por qué algunas películas perduran y otras no? ¿Qué hace de una película un clásico?

Esta es una de las preguntas que responde el libro “Filosofía del cine” de Ian Jarvie, en el que su autor propone un sistemático y riguroso intento de pensar los problemas más clásicos de la filosofía a través del cine, o de forma más específica “convertir la experiencia fílmica en un ejercicio de metarreflexión sobre la filosofía y su porvenir en un tiempo como el nuestro”, según explica Luis Arenas, profesor de Filosofía en la Universidad de Zaragoza, en el prólogo (pg 20). Arenas prosigue comentando lo siguiente:

“Si entendemos la filosofía como el intento de abordar de un modo crítico y reflexivo los conflictos más generales que nos plantea a los seres humanos la interacción con el entorno natural y social, el cine resultará entonces un excelente instrumento didáctico para pensar filosóficamente la realidad. Si sabemos buscar, parece sugerirnos Jarvie, el cine nos proporcionará las intuiciones de las que poder partir para desde ahí remontarnos hasta ciertos problemas filosóficos y plantearlos ya en su máximo nivel de generalidad. Es, de hecho, lo que Jarvie va buscando en las películas en cuyo análisis se demora: Rashomon, el clásico de Kurosawa, es una reflexión que nos enfrenta directamente con la idea de Verdad  y su posible carácter relativo; Persona, de Bergman, es una reflexión sobre lo que constituye el núcleo de la identidad personal; la Casablanca de Curtiz nos habla de la integridad y de la capacidad de los individuos de asumir actos libres que acepten el peso de la responsabilidad que se tiene ante el curso de la Historia; Annie Hall, del siempre fascinante indagador de los sentimientos humanos que es Woody Allen, es una reflexión sobre el goce del Amor y el dolor de su pérdida; incluso la propia experiencia fílmica en su conjunto es una invitación a reflexionar sobre el modo en que construimos la idea de Realidad, de Apariencia o de Mundo.

Pero al planteamiento de Jarvie habría que añadir que, lejos de ser un conjunto de preguntas relativamente codificadas por cierta tradición (¿qué es la verdad, la belleza, el arte, el conocimiento…?) la filosofía es también y ante todo una actividad que sirve para operar una transformación en uno mismo“.

Para profundizar en estos temas consulta este link.

Hablo un poco de English sólo

Escrito por Elena el 29 septiembre, 2011
Actualidad, Cine, Educación, Humor, Lengua y literatura, Novedades 2011

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Cuando en 1982 José Luis Garci recibió el óscar a la mejor película de habla no inglesa por “Volver a empezar” y subió a recoger la estatuilla, a muchos nos impactó el inglés macarrónico con el que agradeció el premio (visto ahora también nos impacta la poblada barba y el aire juvenil del Garci de los ochenta). En el caso de Pedro Almodóvar, que ganó dos veces el óscar , en 1999, con “Todo sobre mi madre” y 2002, gracias a “Hable con ella”, ocurrió algo parecido. Quizá tengamos oportunidad de comprobar el inglés de Agustí Villaronga, director de “Pa negre”, si consigue ganar el óscar el año que viene y pronuncia su discurso de agradecimiento en esta lengua.

La cosa no mejora si nos centramos en el desempeño en segundos idiomas por parte de nuestros presidentes: algunos parece que “estaban trabajando en ello“, mientras que otros directamente “no saben/no contestan” y van a todas partes con intérpretes, para cualquier lengua que no sea español, si bien es cierto que algún otro mandatario décadas atrás se desenvolvía con bastante fluidez en francés. Hay excepciones entre los ministros y en los partidos de la oposición, por supuesto, pero en cuanto a los idiomas en España hay cierto consenso en que por el momento predomina la categoría “necesita mejorar“.

Los presidentes y presidentas de algunas Comunidades hablan inglés con soltura, pero luego se atascan con los verbos modales en las campañas de promoción de la enseñanza de la lengua de Shakespeare, o equivocan la estructura gramatical a emplear en un caso determinado.

Ni siquiera nuestros deportistas más internacionales tienen un inglés fluido ni medianamente correcto (cierto, se les entiende, pero su forma de hablar recuerda mucho a la de Tarzán).

Aunque las generaciones de treinta años y más jóvenes muestran un mejor nivel de inglés gracias a programas de estudio en el extranjero, una mayor movilidad geográfica, un acceso más fácil a contenidos audiovisuales y escritos en otros idiomas y una mejor enseñanza de base, resulta evidente lo muy necesarios que son libros como “Educación bilingüe” de Francisco Lorenzo, Fernando Trujillo y José Manuel Vez que acabamos de publicar en la editorial Síntesis.

En él se parte del abandono del paradigma clásico de “lenguas extranjeras” para sustituirlo por uno nuevo, basado en la competencia plurilingüe e intercultural y que contempla los idiomas como oportunidad de desarrollo personal para la sociedad del conocimiento y se dan las claves para que los docentes puedan reorientar la educación de los idiomas a la luz de los referentes propuestos por el Consejo de Europa y mediante la implicación de los Estados de la Unión Europea.

Para saber más sobre el libro “Educación bilingüe” y las formas de mejorar la enseñanza de segundas lenguas visita este enlace.