Retomamos aquí la entrevista con Ana Ballesteros sobre la actualidad de Pakistán, iniciada aquí.
1. Actualmente gobierna Asif Ali Zardari, el viudo de Benazir Bhutto, ¿es realmente un corrupto como se ha comentado a menudo?
Que Asif Alí Zardari es corrupto es un hecho, y ya cumplió dos condenas de cárcel en su momento. No ha demostrado su inocencia, ni ha sabido justificar la enorme acumulación de bienes y capital a lo largo (o como se mire, corto) de los gobiernos de su mujer, por muy adineradas que fueran sus familias. Lo que es una perversión del sistema “democrático”, es que una persona en virtud de su viudedad, gobierne. Zardari ha relegado a un segundo plano otros políticos competentes de su partido que podrían hacerlo con mayor legitimidad. En Pakistán, el autoritarismo no es exclusivo de los militares, y Zardari lo demuestra tomando decisiones unilaterales que no consulta con los miembros del Partido del Pueblo de Pakistán (PPP) y contradice a veces lo que éstos han decidido. Asimismo, el hecho de que Benazir designara a su propio hijo como sucesor, demuestra la falta de valores democráticos de los partidos y la elite política pakistaní.
Igualmente, Zardari ha visto cómo gracias a una amnistía promulgada por Musharraf, se le retiraban cargos aún pendientes con la justicia. Un candidato a un puesto público en Pakistán, en principio, no puede serlo si tiene cargos pendientes con la justicia, algo que se obvió cuando fue elegido a la presidencia del país.

2. En occidente se conoce a pocos personajes pakistaníes, más allá de Benazir Bhutto, ¿qué otras figuras te parecen interesantes y por qué?
Es una perogrullada decir que Pakistán está plagado de personas interesantes que por desgracia, y por el simplismo del interés mediático hacia esta región, pasan desapercibidos. Benazir fue fundamentalmente mediática, y respondía a un tópico de la mujer oriental que se tiene en Occidente. Eso de que una mujer bella gobernara un país de mayoría musulmana resultaba muy atractivo. Además, ella aportaba el glamour y belleza que requiere el papel cuché. Occidente, muy suyo a la hora de interpretar estas cosas, la ensalzaba por ser mujer y gobernar, creyendo que demostraba una ruptura en el papel de la mujer en su sociedad. Si bien resultó un avance, lo que realmente demostraba era el extraordinario poder de la elite feudal del país a la que pertenecía y el carácter dinástico de la política pakistaní.
El Pakistán literario
Pakistán bulle en muchos campos de la cultura, especialmente en el literario. Se están dando a conocer muy buenos escritores que, habiendo vivido en Occidente, han retornado a Pakistán para contar, explicar y entender su país, para dar a conocer al mundo otra imagen del mismo. Entre ellos están Mohsin Hamid, Mohammad Hanif, Daniyal Moenuddin (ha escrito unos relatos cortos sobre el mundo feudal excelentes), Bina Shah o Bapsi Sidhwa (estas dos últimas tratan el tema de la emigración). Son sólo algunos, pero no todos.
El cine pakistaní
Hay cineastas que van más allá de lo puramente comercial, y que hacen un cine que puede llegar al resto del mundo, con una buena descripción sobre Pakistán, como “El silencio del agua” (Jamush-e Pani) de Sabiha Sumar, “En el Nombre de Dios” (“Khuda kay liye”) de Shoaib Mansur, o “Ramchand Pakistani”, de Mehreen Jabbar. Una comedia de Bollywood protagonizada por el cantante pakistaní de pop Alí Zafar, llamado “Tu Ben Laden” (Tere Bin Laden) es una historia burlesca de un pakistaní que quiere emigrar a EEUU. Es una buena crítica a la guerra contra el terror y la imagen de los musulmanes del Asia Meridional en EEUU, además de estar de plena actualidad, tras la captura y ejecución de este personaje. En relación a este tema, hay una buena dosis de películas que tratan la posición de los musulmanes de esta región tras el 11-S, como “Mi nombre es Khan” o la ya mencionada “En el Nombre de Dios”.
Un personaje muy especial de la literatura pakistaní es Saadat Hassan Manto, un escritor de pensamiento crítico con el sistema y su sociedad, muy versátil y con una historia de enfant terrible de la literatura pakistaní.
Hay además personas en el mundo del periodismo, la universidad o think tanks, con una calidad académica y profesional al máximo nivel.
3. ¿Puedes contarnos alguna curiosidad sobre Pakistán poco conocida?
Si bien es conocida la música Qawwali (música devocional musulmana típica del folklore sufí), que se hiciera especialmente popular gracias a la figura de Nusrat Fateh Alí Khan, hay aspectos del sufismo sorprendentes. Los ritos asociados en las tumbas sufíes nos harían ver un islam completamente diferente del que podamos tener en mente, nada dogmático, libre, musical, muy espiritual. En ocasiones, se asemeja a ciertos ritos chamánicos. La música sufí es una demostración del entendimiento sencillo, profundo y devoto del pakistaní medio de su religión.
Pakistán es un país de una grandísima belleza. La artesanía es de gran calidad (se puede ver una muestra en el museo de Lok Virsa de Islamabad), la cocina es muy especial y variada, más allá de aquello que se ofrece en los restaurantes pakistaníes en España. Es un país con un gran potencial, que, ¡ojalá!, se desarrollará cuando dentro y fuera del país, unas elites y otras lo permitan.
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Para cerrar el artículo, a título de curiosidad, se recogen brevemente dos aspectos, sobre cine y deporte.
Pakistán tiene dos zonas productoras de cine, Lollywood, con sede en Lahore, que llegó a producir más de 100 películas al año (y ahora saca más de 40) y la industria de cine pastún en Peshawar que produce media centena de títulos cada año, según la Wikipedia.
El hockey es el deporte que más éxitos ha deparado a Pakistán en los Juegos Olímpicos, con tres medallas de oro en (1960, 1968 y 1984). Los pakistaníes también han ganado la Copa del Mundo de Hockey cuatro veces (1971, 1978, 1982, 1994) y son muy buenos en el críquet: en 2009 fueron campeones de ICC World Twenty20 celebrado en Inglaterra.