Intuición y razón

Escrito por Elena el 22 junio, 2012
Actualidad, Filosofía, Psicología

0

Intuición y razón son como un matrimonio mal avenido. A este respecto, Albert Einstein, una de las mentes más brillantes del siglo XX y alguien considerado de una gran capacidad para el raciocinio, decía lo siguiente:

La mente intuitiva es un don sagrado mientras que la mente racional es un sirviente leal. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y se ha olvidado del don.

Albert Einstein en 1921

Últimamente han proliferado los libros y artículos sobre la inteligencia emocional, el flow, la gestión de las emociones y la relación cuerpo-mente.
Para algunos, esta nueva tendencia hacia lo emocional supone simplemente un nuevo giro en el péndulo que va de intuición a razón y viceversa. Para otros se trata más bien de la recuperación de una parte esencial del hombre que nunca se debería perder de vista.

En este artículo (en inglés) profundizan en las relaciones entre intuición y pensamiento racional.

La felicidad y los puentes

Escrito por Elena el 30 abril, 2012
Filosofía, Psicología, Sociología y trabajo social

0

“Todas las familias felices se parecen, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada” decía Tolstoi en Ana Karenina.

Los días 9 y 10 de abril se celebró en Madrid el II Congreso de la Felicidad, bajo la dirección de Eduard Punset, y con ponentes como Mario Alonso Puig  y Luis Rojas Marcos.

Cartel del Congreso de la felicidad celebrado recientemente en Madrid

Quizá algunos de vosotros os pregunteis por qué escribir un post sobre la felicidad precisamente un lunes de “no puente” (en España es festivo el 1 de mayo; y en Madrid, además, también lo es el día 2), qué sentido tiene hablar de felicidad cuando nos ha tocado trabajar un día en el que otros muchos están disfrutando de la playa o la montaña. No es casualidad, masoquismo (aquí estamos todos en la oficina, como unos campeones), ni sadismo. En realidad es bastante evidente: la felicidad es un punto de vista, una forma de seleccionar en qué fijarse: y así, nos alegramos de que mañana y pasado sean festivos y nos alegramos también (y mucho) de tener trabajo en una  época con tanto desempleo.

Mientras tratamos de desarrollar este punto de vista, repitámonos que al fin y al cabo mañana es festivo y centrémonos en la tarea que tenemos entre manos. Así el día pasará mucho más rápido en la oficina…

Las ollas como ideas

Escrito por Elena el 5 marzo, 2012
Artes gráficas, Filosofía, Lengua y literatura, Política

0

“Y dijo el Señor: ‘Haré añicos a los pueblos como a las vasijas de un alfarero’. El presente ensayo tiene por objeto intepretar esa profecía amenazadora. Es una profecía interpretable porque dice varias cosas. Las expresiones que tienen un único sentido no lo son, en ellas no hay nada sutil que interpretar. La frase que queremos interpretar está en la Biblia, que es un texto que se deja leer de muchas maneras, y de eso precisamente viven los teólogos. Este ensayo se encuentra, pues, en medio de una larga tradición, pero no necesariamente ha de leerse con el espíritu de las polémicas teológicas.

Flusser ve en las ollas una metáfora de las ideas inmutables. Esta imagen en concreto es de un producto de Alfarería Cersal

Existe una interpretación plausible de la citada frase: todos hemos hecho añicos una olla, como mínimo una vez, pero ninguno hemos hecho añicos un pueblo. Sin embargo, para el señor son los pueblos lo que para nosotros las ollas, y amenaza con demostrarlo. La interpretación que pretendemos hacer aquí defenderá un punto de vista totalmente distinto. Lo que hará es suponer que, a ojos de Dios, las ollas son algo distinto de lo que las cocineras consideran que son. A saber, que, a ojos de Dios, las ollas se asemejan a aquellas formas que los antiguos llamaban “ideas inmutables“. Aquí se partirá de este hecho para actualizar la profecía: “Os haré añicos junto con vuestras ideas supuestamente eternas e inmutables”.

Consideraremos las ollas como formas vacías. Y es que lo son. Aquí no se trata de reducir una temática complicada a algo tan simple como una olla. Más bien al contrario: de lo que se trata es de ver la “forma pura” fenomenológicamente, y entonces se la ve precisamente como una olla. Es decir, que no simplificaremos la pregunta por lo formal, sino que iremos complicando cada vez más la pregunta por la olla. La olla es una vasija, un instrumento para envasar y para contener. Es un instrumento epistemológico (un instrumento de la teoría del conocimiento). Por ejemplo: cojo una olla vacía y la pongo debajo del grifo. De esa forma le confiero contenido a la olla y forma al agua, y el agua ahora in-formada por la olla está comprendida en la olla, en lugar de fluir amorfamente. Esto es un hecho banal, pero hasta ahora ninguna teoría del conocimiento ni ninguna teoría de la información le habían hecho justicia.

He aquí un ejemplo de algunas de las dificultades que van unidas a esto. Como es sabido, De Gaulle tenía “une certaine ideé de la France”, aunque por desgracia dejó sin concretar cuál era esta idea que él tenía de Francia. ¿Acaso fue el general un día a una tienda de cerámicas y se puso a buscar, hasta que dio con una olla en la que podía verter a Francia? ¿O más bien resulta que se compró una olla especialmente bonita en la que intentó verter a Francia, con mucho cuidado de que no se le desbordase? ¿O, por el contrario, no será que se modeló él mismo una olla, y la puso luego debajo del grifo francés para recoger a Francia en ella?

Esta olla de tres patas forma parte de una exposición del Museo Virtual Berazategui en Argentina

Estas son preguntas bastante inquietantes porque no sólo tienen que ver con el general, sino también con el orgulloso edificio de las ciencias naturales entero. ¿Qué es lo que hago cuando formulo matemáticamente las leyes de la Naturaleza (cuando me hago ‘une certaine ideé’ de los fenómenos naturales). ¿Acaso me pongo a buscar entre los algoritmos disponibles, hasta que encuentro uno en el que encaje el fenómeno? ¿O busco más bien un algoritmo bonito y elegante (por ejemplo, la ecuación de Einstein) e intento verter poco a poco, sin que se me desborde, los fenómenos en él? (…)”

Vilém Flusser, Filosofía del diseño pp. 119-121

Al leer el periódico muchos días, o al escuchar determinados debates de ideas a menudo uno tiene la sospecha de que mucha gente va con sus “ollas” por la vida, esforzándose porque la realidad se ajuste a sus vasijas y no, más bien, al revés.

¿Te ha pasado alguna vez?

***

Nota: al buscar ilustración para este artículo, sin ser muy conscientes de ello, hemos elegido ollas que se ajustaban lo mejor posible a nuestra idea (más o menos inmutable) de olla. Es curioso que sean respectivamente una de barro y otra de hierro, de formas muy redondeadas. La tendencia contemporánea es hacia formas más rectilíneas y metales más ligeros. Seguro que Vilém Flusser tendría alguna explicación para ello…

¿Por qué nos gustan las imitaciones de personajes?

Escrito por Elena el 9 febrero, 2012
Actualidad, Arte, Filosofía, Humor, Lengua y literatura, Televisión

0

Las imitaciones bien hechas, realizadas tanto por humoristas como por personas con talento natural para ello, nos producen cierto placer que mezcla lo intelectual con lo físico. Una buena imitación genera un cierto reconocimiento de la persona imitada, mezclado con una reinterpretación, un “plus”, una aportación nueva que convierte al imitado en un objeto e incrementa la vis cómica. Por eso es tan díficil imitar bien: la persona o el gesto imitado debe ser reconocible, pero también hay que mostrarlos bajo una nueva luz. Buscando una posible explicación o paralelismo, hemos encontrado que Martes y Trece, José Mota y otros imitadores se parecen a:

Mímesis

En su sentido más general, la mímesis es el arte de la imitación; en la retórica y en la poética, se refiere a los modos discursivos que tienen como principal objetivo la imitación de la naturaleza en todas sus variantes, incluida la naturaleza humana. La teoría mimética occidental se remonta hasta los conceptos platónicos y aristotélicos. Mientras que ambos filósofos definían el concepto como “una imitación de los hombres en acción“, Platón cuestiona la utilidad de las acciones que se imitan pero que no afectan al sentido común del público. Aristóteles, en cambio, analiza las formas del lenguaje a través de las cuales se produce la imitación, que se revela como un “instinto de nuestra naturaleza“. Por tanto, la comprensión aristotélica de la mímesis sienta las bases para los estudios posteriores de la escuela formalista, que analizó cómo las imitaciones estructuradas (o artísticas) pueden proporcionarnos placer al estimular una atracción instintiva hacia la “armonía” y el ritmo. Este análisis formal del arte de la imitación también resulta crucial para Longino, que sugiere que la “relación natural” con lo sublime puede ser estimulada gracias a la “imitación o la imaginación”. Philip Sidney también afirma la preponderancia de la mímesis, ya que “ningún arte que le ha sido dado a la humanidad… no tiene a las obras de la Naturaleza como su principal objeto“. Incluso el uso de Wordsworth del “lenguaje que realmente usan los hombres” se basa en teorías miméticas de representación, e intensifica “los incidentes y las situaciones de la vida real” proporcionando una representación armónica de los hombres en el discurrir de sus actos“.

Dominic Delli Carpini; pag 306 Enciclopedia del posmodernismo Victor E. Taylor y Charles E. Winquist.

¿A qué género literario pertenece Las Vegas?

Escrito por Elena el 11 enero, 2012
Arte, Filosofía, Lengua y literatura

0

Como sabéis, el catálogo de Síntesis es de lo más variado, ya que tenemos psicología, literatura, educación, historia, economía, ciencias de la información, turismo etc, así que quienes lo frecuentamos terminamos volviéndonos de lo más multidisciplinario (o polifacético, si se prefiere) y desarrollando cierto enfoque transversal. Y así, se nos ha ocurrido que podía resultar divertido e interesante asomarnos al mundo buscando paralelismos insospechados, resonancias entre la realidad cotidiana y la teoría literaria, la filosofía o la ciencia. La idea vendría  a ser un “Esto se parece a…”. La realidad cotidiana y el pensamiento conversando.

Y así, la ciudad de Las Vegas, con su recreación de diversos rincones del mundo y su vocación de apropiarse de la historia de la humanidad, tiene un indudable punto posmoderno y se parece a

El pastiche

“Pastiche es un término que se aplica a la tendencia presente en numerosas obras posmodernas de imitar el estilo de otros periodos históricos. Dentro de los textos posmodernos, Linda Hutcheon identifica el pastiche y la parodia como maniobras que sirven para afirmar y subvertir las condiciones de la historia, es decir, que la historia se expone como una narrativa contingente, al tiempo que  se confirma el deseo de articular dicho relato histórico.

Las Vegas es una ilustración viviente del concepto de pastiche

Frederic Jameson, en cambio, percibe el simulacro desde una postura menos positiva. Partiendo de la idea de simulacro que propone Jean Baudrillard -esto es, como una copia que no tiene un original- Jameson percibe el retorno a los antiguos estilos culturales no como una vuelta a la historia sino, como poco, como el deseo renovado de disponer de una historia después de que el capitalismo tardío haya vaciado de contenido a la misma historia”.

Entrada de Brian Wall en pag 335 “Enciclopedia del posmodernismo“; editada por Victor E. Taylor y Charles E. Winquist.

¿Qué otros casos de pastiche se te ocurren? Por ejemplo, japoneses y chinos tienen una gran inclinación hacia el pastiche… ¿Se te ocurren otros “Esto se parece a”? Nos encantará leer tu propuesta.