Ràfols-Casamada: una mirada en continua reconstrucción

Escrito por Elena el 3 diciembre, 2012
Arte, Lengua y literatura

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“La obra, tanto literaria como pictórica, le sirve a Ràfols-Casamada para intensificar la vida: para dibujar un espacio en el que aprehender una materia encendida, un ser encendido. Fue Bernard Berenson, recuerda Ràfols-Casamada, el que estableció el concepto del arte como ente vivificador en Los pintores italianos del Renacimiento, algo que también han reivindicado otros relevantes escritores contemporáneos, como Antonio Gamoneda. En otro aforismo sostiene Ràfols-Casamada: “No conocer el resultado hasta que por sí mismo se nos revele”. También aquí coincide con Gamoneda, que afirma no saber lo que dice hasta que lo ha dicho. En esto consiste la tradición de la ruptura, a la que sin duda pertenece Ràfols-Casamada: en subordinarse a la obra, en desarticularla y reconstruirla a cada instante, en dejarse permear por sus susurros y sus tinieblas. No otra forma hay de edificar la luz”.

"Dejarse permear por los susurros y tinieblas de la obra..."

Extraído de la reseña “El asombro de la mirada. Convergencia de textos de Albert Ràfols-Casamada” de Eduardo Moga, publicada en Letras Libres en enero de 2011, sobre el libro del mismo título, editado y comentado por Miguel Ángel Muñoz. Artículo completo aquí.

Para leer el índice del libro o comprarlo haz clic aquí.

Editores, hamburguesas y poesía

Escrito por Elena el 30 noviembre, 2012
Actualidad, Lengua y literatura, Mundo del libro

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Recojo en este post algunas citas sobre el mundo del libro y la cultura, a modo de pinceladas para un retrato impresionista.

  • “La ‘edición MacDonald’ comenzó en los ochenta”; frase extraída de la entrevista a Gonzalo Pontón, editor de Pasado & Presente (y antes de Ariel, Crítica y Paidós). La frase formaba parte de la contestación siguiente:

“Sigue habiendo una enorme oferta que no se corresponde con la demanda y se prioriza la ficción, la autoayuda y los manuales para adelgazar sobre la reflexión y el pensamiento. La edición MacDonald comenzó en los ochenta”. Enlace a la entrevista completa aquí.

  • En qué consiste el trabajo del editor, según José Manuel Lara, editor de Planeta.

“Mi trabajo consiste en poner en contacto a un señor que tiene algo que decir con la mayor cantidad de gente que lo quiera escuchar“.


  • Sobre los géneros literarios.

“La poesía aumenta el territorio de lo pensable, pero no disminuye el territorio de lo impensable” Vilém Flusser (autor de “Filosofía del diseño“).

Repaso de gramática

Escrito por Elena el 26 septiembre, 2012
Lengua y literatura

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Como el saber no ocupa lugar y como cada vez se ven más errores gramaticales y ortográficos en Internet enlazamos a continuación un artículo de la Real Academia Española que delimita con claridad cuándo se escribe haya (de haber y el nombre del árbol), halla (de hallar) y aya (sustantivo). En el artículo toda aya (y todo hablante) hallará todo lo que haya de aprender sobre este asunto.

Si tenías clara la diferencia, este artículo te puede ser útil para enviárselo a quienes no la tienen tan clara y, además, con el respaldo de la Real Academia seguro que todo resulta más fácil.

Proust y Joyce en las redes sociales

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Hace unos días comentábamos los cambios que han supuesto las nuevas tecnologías del libro y de internet para el panorama literario. En aquel post recogíamos la noticia de Eva García Sáenz de Urturi, una bibliotecaria de Alicante que con su primera novela consiguió dejar atrás en la lista de los más vendidos de Amazon a Ken Follet y Matilde Asensi. Hoy por hoy, la tecnología permite que un autor se autoedite, distribuya su obra a través de librerías online o de blog, y que se dé a conocer ante un gran número de lectores a través de internet y de las redes sociales.

Imagen de nuestro perfil en la red social Twitter (https://twitter.com/edsintesis)

Es evidente que el tipo de narrativa que puede triunfar en el ámbito de la autoedición con grandes cifras de venta debe tener unas características que la conviertan en fenómeno de masas. En otras palabras, por la propia naturaleza del sistema de autoedición, dudo mucho que En busca del tiempo perdido de Proust o El Ulises de Joyce fueran a triunfar en el top ten de los ebooks más vendidos de Kindle, por más que los libros costasen 3 euros o nos regalaran magdalenas mojadas en té o una ración de casquería con adobo dublinés.

Por otra parte, pensándolo bien, la novela de Joyce daría para un Foursquare muy completo, todos esos check-in (registros) y badges (chapas, medallas) con los lugares que aparecen en el libro del irlandés, Fulanito acaba de hacer check-in en la biblioteca, Zutanito acaba de hacer check-in en la playa… los sonidos de alarma del smartphone se convertirían en onomatopeya y terminarían integrándose en la propia novela, como le habría gustado al propio Joyce, tan dado a imbricar los elementos de distinta procedencia en la narración, y de esta forma se crearía una nueva experiencia lectora, la de quien lee la novela con el smartphone en la mano y es interrumpido/enriquecido a cada párrafo por un bing que indica que alguien se ha internado en alguno de los rincones dublineses que se mencionan en la novela.

Por su parte, a Proust le veo más aplicación en algo tipo Facebook (“X ahora es amigo del Barón de Charlus”; un poco después “Y ha sido etiquetado en una foto del ‘cogollito’”) o en Pinterest: un despliegue de fotos de catedrales, calles, el río, primeros planos de manjares franceses a todo color y con todo detalle, planos medios de hombres más o menos apuestos… Y conceptualmente lo que más se ajustaría a Marcel Proust y su enfoque vital y literario sería, por supuesto, cualquier aplicación de realidad aumentada (o detenida, también; un time lapse peculiar, como esos de flores que se abren lentamente en primer plano).

En fin, resulta curioso imaginar este tipo de cosas.

De bibliotecaria a autora de éxito

Escrito por Elena el 14 septiembre, 2012
Actualidad, Lengua y literatura, Libros digitales, Mundo del libro

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Como diría el padre de Julio Iglesias, el mundo literario actual a veces es raro, raro (pronúnciese alargando las aes). Las tecnologías del libro electrónico y el mundo de Internet 2.0 han creado las condiciones para que personas más o menos anónimas puedan, en pocas semanas, publicar su libro, lograr notoriedad y situarse en un lugar muy visible de la lista de ventas.

Por supuesto, no todo se limita a tener maña con el programa de maquetación (o un hijo o conocido que la tenga), la habilidad para elegir el precio de venta adecuado y un sobrino que controla mucho de Facebook y Twitter. Es evidente que para que las posibilidades de la autoedición y autopromoción en las redes sociales se puedan convertir en un éxito real hace falta un cierto talento a la hora de contar historias, olfato para detectar qué tramas o personajes engancharán y poseer la capacidad de comunicarse con una gran masa de lectores o internautas y de crear dinámicas de recomendación eficaces. Y, por supuesto, hace falta mucha dedicación.

La escritura se ha adaptado a los nuevos tiempos: he aquí el salvapantallas de un lector electrónico

Pues bien, la bibliotecaria de la Universidad de Alicante Eva García Sáenz de Urturi, que con su primera novela, La saga de los longevos, ha saltado a la lista de los más vendidos en las listas Amazon, por delante de Ken Follet o Matilde Asensi, debe tener una buena dosis de estas cualidades. Según se recoge en el artículo de El Mundo que enlazamos unas líneas más abajo, la autora manejó “una bibliografía de más de trescientos volúmenes de obras relacionados con el tema, además de visitar todos y cada uno de los lugares en los que ambienta su novela”. Previamente, además, Eva había participado en varios talleres online sobre escritura de novela en diversas escuelas de escritores. La autora, al ver que las editoriales tradicionales no estaban interesadas en su libro, contrató una portada, se autoeditó, creó una página web y puso a la venta la novela en Amazon. Más tarde llegarían el éxito y la edición del libro en papel, con una tirada enorme.

Eva García es óptica de formación y tiene dos niños pequeños. No sabemos si sería buena estudiante, pero es indudable que buen ojo sí que tiene. Aquí la noticia completa.