¿Qué cuenta el cartel de la Feria del libro de Madrid?

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Las imágenes destinadas a ser carteles de eventos implican una complejidad en la que a veces el espectador no repara. Así, por ejemplo, la carta de presentación visual de la Feria del libro de Madrid debe resultar atractiva y clara, tener una pincelada cultural y otra festiva y hacerse eco de la actualidad. Veamos si el cartel de la edición 2012, diseñado por el fotógrafo Chema Madoz, cumple estos requisitos:

¿Es un pájaro, es un avión? En las redes sociales se comentaban las posibles interpretaciones de este cartel

Al darle un primer vistazo rápido muchos se han preguntado qué representa exactamente. Así, a bote pronto, tiene un cierto aire a tarta de nata y chocolate, con esos churretitos de nata entre capa y capa, o también a unas galletas Oreo en versión poliedro. Visto de cerca y detenidamente (y con las gafas o lentillas bien graduadas aquel que las necesite) es evidente que reproduce libros negros de cuyas páginas salen fragmentos de conversaciones (bocatas o globos, como en los cómic), es decir, una feria que se ocupa del libro en papel, de las redes sociales y del intercambio.

Aun así, en nuestra opinión, esta imagen sigue teniendo algunos problemas a nivel visual y formal. Si nuestra interpretación es certera y los globos o bocatas representan interacción verbal o en línea, estos globos deberían tener un color identificativo, como es el caso en la mayoría de conversaciones tipo WhatsApp. La convención gráfica en aplicaciones de conversación sin foto ni icono es emplear distintos colores para cada interlocutor para mostrar claramente cuántas personas hay y delimitar qué dice cada una.

Si aplicamos esta clave gráfica, asumida por los usuarios habituales de redes sociales, y que además es de sentido común, lo que viene a decir la Feria del libro de Madrid de sí misma es que está interesada por el monólogo (todos  los bocatas son blancos). Y otro problema añadido es que según el gráfico los libros generan sus comentarios (de una sola voz, recordemos) pero no interactúan con los comentarios generados por otros libros. Cada libro es un departamento estanco, que contiene sus propios comentarios de ámbito restringido. Es decir, el polo opuesto a las redes sociales o a la lectura social o a cualquier comunidad lectora con una mínima comunicación interna.

Para otros espectadores o intérpretes de este cartel menos familiarizados con el grafismo de las conversaciones online, la visión será simplemente la de libros llenos de palabras sonoras o comentarios, pero la falta de interacción entre los comentarios y los libros no cabe interpretarlos de ninguna otra forma sino como territorios impermeables unos a otros.

En este artículo de ABC se recogen las intenciones de Chema Madoz, fotógrafo madrileño, premio nacional de fotografía y  autor del cartel comentado. Su propuesta va en una línea ligeramente distinta a la analizada: los libros como cajas negras que recogen el pasado, las conversaciones que al mismo tiempo son marcapáginas… todo muy sugerente, pero en todo caso la asociación con la metáfora de las cajas negras aporta cierta connotación de cataclismo (como se sabe, sólo nos acordamos de las cajas negras tras un accidente).

En  fin, siempre está bien contar con un cartel que fomente el análisis y el intercambio de puntos de vista sobre el poder de la imagen, de las metáforas y el de los libros. Y definitivamente este cartel de Chema Madoz posee esta virtud.

En este post de Pensódromo analizan el cartel y se hacen algunas preguntas sobre hacia dónde va la Feria del Libro desde la perspectiva más especializada del mundo de la edición.

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Quinta botella: Poe en la narrativa y el cómic

Escrito por Elena el 19 julio, 2011
Cómic, Ensayo, Grandes narradores, Lengua y literatura, Novedades 2011

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Baudelaire decía que Edgar Allan Poe le había enseñado a razonar. Sin llegar al entusiasmo desbordante del poeta francés, la huella de Poe es patente en muchos narradores. La novela “Lolita” de Nabokov, por ejemplo, tiene unos cuantos guiños al escritor bostoniano (como el nombre doble del personaje Humbert Humbert). Por su parte, Borges analizó con detalle la técnica narrativa de los relatos detectivescos de Poe, que renovó el género, al igual que lo hiciera el autor argentino. Asimismo, la “Ciudad de cristal” de Paul Auster también contiene guiños a Poe. Estos datos los hemos extraído de “Los legados de Poe” (Margarita Rigal, pag 90).

Como cabía esperar, los comic fueron un terreno abonado para las adaptaciones de las obras de Poe. La brevedad de sus historias, el trabajo con el suspense y la sorpresa y la fuerza de las descripciones convertía a las narraciones del autor de Boston en un punto de partida muy apetitoso para los autores de novelas gráficas. De hecho, hay unas 350 distintas adaptaciones al cómic de obras de Poe a nivel internacional.

A título de curiosidad, en uno de los números de la revista “Scooby Doo” Poe ayuda al grupo a resolver un misterio.