Si los leones de las Cortes hablaran

Escrito por Elena el 28 noviembre, 2012
Actualidad, Ciencias políticas, Humor, Novedades 2012, Política

0

Si los leones de las Cortes pudieran hablar, ¿qué dirían de las recientes elecciones catalanas? ¿y de los principales partidos españoles? ¿Qué político sería su favorito y cuál ese al que no tragan?

Se admiten apuestas…

La aproximación a lo que emana de las Cortes españolas por parte del profesor Francisco Javier Sánchez es en clave más profesional y analítica y resulta de lo más jugoso para cualquier persona interesada en las claves de la política, la retórica, la comunicación o la persuasión. Para saber más sobre este libro, leer el índice completo o comprarlo, haz clic aquí.

Una portada con efecto de sonido

Escrito por Elena el 26 octubre, 2012
Actualidad, Hostelería y Turismo, Humor, Novedades 2012, Turismo

0

En el hall de la oficina, entre los libros recién publicados, me acabo de topar con un libro con una portada con efecto de sonido incorporado o sinestésica. Observa atentamente y abre bien los oídos:

Cubierta del libro Procesos de servicio en bar-cafetería

Dos tazas en una mano y en la otra dos vasos; a mí se me hubiera caído...

¿No te pasa como a mí, que al ver esas manos con tanta taza y vasos en equilibrio oigo la típica música de malabarista de circo en plan “ti ti tiri riririti…”?

Y eso que el marco verde le da cierta “estabilidad” a los vasos de la mano derecha, pero en fin, en esa postura a mí se me habría caído la mitad de los recipientes por el camino. Y es que algunos camareros parecen malabaristas (y el trabajo de editor a veces también se parece a un ejercicio de malabares). Habrá que echarle un ojo al libro a ver si se nos pega algo ;-) Aquí dejo el enlace: Procesos de servicios en bar-cafetería.

Momento dentista

Escrito por Elena el 28 septiembre, 2012
Actualidad, Ciencias biomédicas, Fisioterapia, Humor, Medicina

0

Hace unas semanas estuve en el dentista. Como a la mayoría de la gente ir a ver a mi odontólogo es una cosa que evito dentro de lo posible. Sea como fuere, mientras esperaba mi turno, en medio de aquella sala con mesitas llenas de revistas del corazón, de moda y automovilismo y sillones de cuero, de repente, por encima del hilo musical surgió cierto ruido de una pulidora, fresadora o como quiera que se llamen esos instrumentos demoniacos que se usan en odontología. Se reconocen fácilmente por su zumbido y por el tembleque que le entra al paciente de la silla más próxima.

Al recordar lo poco que me tocaba para entrar a consulta y tumbarme en uno de esos bonitos asientos articulados, me dio por pensar lo importante que es la formación en profesiones como esta y deseé fervientemente que los profesionales de mi centro odontológico tuvieran algunos de estos bonitos libros nuestros:

Qué tranquilidad ponerse en manos de odontólogos leídos

Y después pensé que cuando me toque ir al ambulatorio, me tranquilizará saber que el personal del centro está familiarizado con estos otros títulos.

El saber no ocupa lugar...

Y es que, qué importante es la formación continuada en ámbitos como la enfermería, ¿verdad? Ocurre en todas las áreas técnicas, en realidad.

Aunque tal y como está la cosa de los recortes en la sanidad pública española casi mejor que no nos haga falta acudir a sus servicios.

¿Dónde está el baño?

0

-¿Dónde está el cuarto de baño? Pero antes de nada, por favor, dígame, del uno al diez, qué nivel de suciedad tiene. Porque en función de eso voy o me aguanto…

Esta conversación no es real, pero se parece mucho a lo que nos atraviesa la mente a muchos de nosotros en los viajes en época estival. Diréis que me ha dado la vena escatológica, pero es que el verano se presta a cierta reflexión sobre los lavabos, retretes, baños, toilets, rest rooms, y demás. No es que el ciudadano medio esté acostumbrado a instalaciones sanitarias de lujo pero nuestra rutina durante el año deja poco espacio para nuevas experiencias en este campo, ya que solemos tener unos hábitos establecidos y visitar únicamente lugares conocidos. Es en los viajes donde suele haber mayores sorpresas en este ámbito; de hecho seguro que estás recordando un par de casos especialmente llamativos…

Pero ¿de dónde viene la palabra “lavabo”? Según el Diccionario del origen de las palabras de Buitrago y J. Agustín Torijano este término procede de un verbo latino y no de un nombre como uno esperaría. Además, indican: “Es la tercera persona del singular del futuro simple de lavare, lavar; es decir, lavabo significa literalmente lavaré. El significado actual ha venido a través de la liturgia católica. Cuando la misa se decía en latín, antes del Concilio Vaticano II (1965), el sacerdote tras el ofertorio se mojaba los dedos con un poco de agua con el fin de purificar sus manos, mientras recitaba una parte del salmo XXV que dice: “lavabo inter innocentes manus meas” (lavaré mis manos entre los inocentes). Posteriormente se secaba con una toallita que en algunos lugares pasó a denominarse popularme ‘el lavabo’”. Tiempo después, sigue indicando el Diccionario, modificadas las costumbres higiénicas, “se empezó a llamar lavabo a la habitación donde la gente se lavaba y se aseaba, el actual “cuarto de baño”, de ahí que hoy todavía digamos “ir al lavabo” para tal habitación. En la actualidad el lavabo suele ser, casi exclusivamente, el aparato sanitario en el que nos lavamos” (aunque algunas personas siguen utilizando este término en lugar de baño para referirse al cuarto de baño en general). “El fenómeno” -prosigue el Diccionario- “es paralelo al que se registra en francés, donde toilette, la palabra que designa al cuarto de baño, era, en sus orígenes, el paño de la mesa en que se colocaban los objetos de aseo, más tarde fue la propia mesa, y finalmente, el cuarto”.

(Diccionario del origen de las palabras. A. Buitrago y J. Agustín Torijano; Espasa, Madrid 2008 pp. 136-137).

Vacaciones en el mar

Escrito por Elena el 25 julio, 2012
Actualidad, Humor, Novedades 2012, Turismo

0

Estás tranquilamente en la playa, te entra hambre, te vas al chiringuito y te pides un tinto de verano. Mientras te lo sirven te dices que la ensaladilla tiene muy buena pinta. La pides. Como ya se sabe que nadar abre el apetito, tú en realidad apenas has chapoteado un poco, pero la playa es la playa y da hambre igualmente, no me van a pedir el pulsómetro para ver si tengo derecho o no a un suculento segundo, te dices, empiezas a sopesar las posibilidades para ese segundo plato.

A estas alturas ya estás salivando. Son las dos y media, es buena hora para comer, te dices. Huele a chopitos y a bienmesabe, a fritura de pescado en general, así que lo tienes claro, quieres una de chopitos y otra de bienmesabe, en caso de duda te pides las dos cosas, pero mientras lo haces metes tripa, pensando en la cantidad de aceite y de harina que te vas a meter para el cuerpo de una tacada y cuánto nado-chapoteo será preciso para quemarla.

Tu gozo en un pozo, “Resulta que esa señora se acaba de llevar la última razón de chopitos que me quedaba” te informa el camarero y señala con un dedo no muy limpio a una señora entrada en carnes que se aleja contoneándose con su pareo morado y rosa y sus grandes pendientes de aro dorados. “El bienmesabe solo entonces”, te oyes decir, y en seguida te oyes añadir “y una ensalada de la casa, además”.

El bienmesabe sabe bastante mal, está pasado y el adobo no acierta a disimularlo. Y la ensalada de la casa es bastante deficiente: un poco de lechuga iceberg por aquí, con zanahorias y guisantes de bote por allá y un puñado de tomate chicloso, aunque, eso sí, las aceitunas hay que reconocer que están buenas, pero por primera vez has entendido por qué llaman lechuga iceberg a la lechuga iceberg, y es que está completamente helada…

Te tumbas a hacer la digestión bajo tu sombrilla y de repente recuerdas que no es buena idea pedir cosas con mayonesa en sitios que no sean muy estrictos con la manipulación y la higiene. Te encomiendas a tu santo favorito para que no te dé una salmonelosis por la ensaladilla y tomas nota mentalmente de que le vas a enviar a este camarero tan dinámico del chiringuito un bonito libro titulado Guía de gestión de servicios en bares y cafeterías para que aprenda a no señalar con el dedo a otros clientes y especialmente con la mano sucia, y otro que se llama Gestión de la producción en cocina para que nunca más deje a alguien con los chopitos en los labios. Seguramente el de Procesos de servicio en restaurante también le podría ser útil, pero te dices que tu afán pedagógico tiene un límite y mientras lo piensas, te entra el sueño y te quedas traspuesto…

Si te interesa el tema del turismo, seguramente te gustarán también estos post.

De esnobs y petimetres

0

Hay palabras que pese a haber perdido la vigencia que tenían se siguen oyendo de vez en cuando, como es el caso de términos como “petimetre” que a los más jóvenes les resultará extraño.

Hemos querido saber de dónde viene y qué significa exactamente. Y hemos descubierto que “significa prácticamente lo mismo que lechuguino, ‘persona, por lo general joven, presuntuosa y afectada’”, según se explica en el Diccionario del origen de las palabras de Buitrago y Torijano (Espasa Calpe, Madrid, 2008; pag 190). Tanto petimetre como lechuguino “hacen referencia a estos mismos jóvenes afrancesados de finales del XVIII y comienzos del XIX que se las daban de cultos por el simple hecho de saber dos palabras en francés y que se atenían escrupulosamente a las modas y comportamientos que venían del país vecino”. La voz ‘petimetre’ es el resultado de la españolización del francés petit maître (pequeño maestro), expresión irónica para referirse a esos jóvenes que da a entender que se trata de pedantes.

Estos petimetres aficionados a repartir alegremente galicismos recuerdan mucho a algunos esnobs contemporáneos que no saben hablar sin emplear un anglicismo cada tres palabras, por ejemplo: “el share y el rating han bajado, así que nos estamos apartando de nuestro target y  además, el cashflow…”. En fin.