El melancólico y el creyente

Escrito por pranera el 9 mayo, 2013
Comentarios del autor, Medicina, Psicología, Áreas temáticas

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En la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría, vol 118 (2013)  se ha publicado la reseña de un libro de un autor de la casa: El melancólico y el creyente de Francisco Pereña.

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Incluimos a continuación la reseña completa.

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Estamos ante el último libro de su autor. Francisco Pereña se ha convertido en una referencia clave para muchos profesionales de la Salud Mental y del psicoanálisis no institucional. Es un referente por los numerosos artículos publicados en nuestra Revista desde su fundación y por los libros que ininterrumpidamente nos va entregando, que suponen un auténtico work in progress, como testimonio de un ya largo y fecundo trabajo de indagación sobre la clínica, entendida ésta en un sentido amplio, que le llevará a tratar de los grandes problemas e incógnitas de la condición humana, el desamparo, la pulsión y la culpa, la necesidad de argumentarse, la violencia y la crueldad, no como marcas de nuestra naturaleza biológica sino como respuestas inherentes de la condición propiamente humana, que imperan en toda organización social y del Estado.

No es fácil ubicar sus libros en un campo específico del saber, pues si podemos decir que son libros de clara inspiración psicoanalítica, también en éllos  se dan cita la filosofía, la teología, la literatura, el pensamiento político o la ciencia, pero no de un modo académico, sino extrayendo de sus autores preferidos las ideas con las que construye su pensamiento. La tarea que se ha propuesto es pensar la clínica de un modo nuevo, más libre de las teorías y doctrinas ya consagradas, lo que le lleva  a un cuestionamiento y crítica permanente, no por un afán iconoclasta, sino más bien por aportar una mayor dilucidación de la práctica clínica, aunque tal vez sea su condición de disidente de partidos e instituciones, outsider de la comunidad analítica y renegado, como él mismo se ha definido, de las certezas de la teoría y de las servidumbres de la pertenencia, la que le ha permitido y empujado a un pensamiento original que ha subvertido las certidumbres y las inercias asentadas de los psicoanalistas.

En estas coordenadas hay que situar el presente libro. Una larga y rigurosa reflexión sobre la melancolía y sobre la psicosis a partir de la creencia. Sabido es que Freud había señalado como rasgo distintivo de la paranoia su incapacidad para la creencia, lo que le impelía inexorablemente hacia la certeza. Pereña ha desarrollado fértilmente esta intuición freudiana como ya hiciera antes con el concepto de “asistencia ajena” y la ha colocado en la base de su comprensión de la psicosis. Antes de adentrarse en lo propio del melancólico se pregunta por la esencia de la creencia, por la imperiosa necesidad de creer que los humanos padecemos y que para él reside en la comunidad de creyentes como sentido y razón de la creencia y en la necesidad del enemigo que dé consistencia y sentido a esa comunidad.

Lo que desde hace algún tiempo no deja de proponernos, es que  nuestro desamparo de origen y la desregulación instintual, nos abocan a una radical dependencia del otro materno y la pulsión sería el nombre de esa alteración que es la vida afectada por esa presencia del otro en el cuerpo. Éso le conduce a tomar la pulsión no en un sentido ontológico ni de raíz biológica sino más bien como conflicto, conflicto por el hecho de vivir, porque ese otro del que depende nuestra existencia es sujeto y objeto a la vez, es decir, es nuestro principal protector y a la vez la fuente de nuestra mayor frustración y decepción. La hipótesis que nos propone el autor, es que el psicótico no habría inscrito su demanda de vida subjetiva en el otro, no habría inscrito su demanda inconsciente como vida afectada que busca en el otro el afecto, y la salvación a su soledad y a su extravío. Así quedaría el sujeto psicótico fuera de la comunidad. Su incapacidad para la creencia le situaría en una especial relación con lo absoluto y a la vez sin que pueda encontrar cobijo en la mentira, elemento obligado del vínculo social. No pasa por alto los modos vigentes en el cuidado de ese sujeto excluido, que pasan hoy  por el anonimato y  por un control invisible pero muy eficaz a partir de su condición de enfermo cerebral y por tanto en las fronteras de lo infrahumano.

El sujeto y el inconsciente, que le interesan a nuestro autor, no son el de la representación o del significante sino otro más próximo a la concepción del sujeto de  Schopenhauer es decir, el sujeto como afección.

Vacío pulsional y demanda inconsciente serán a lo largo del libro dos conceptos claves con los que tratará de dar cuenta de los avatares de la vida psíquica. En el recorrido desde el vacío pulsional hasta el fracaso de la inscripción de la demanda inconsciente al otro y en el modo de compensación de ese fracaso, veremos desplegarse los diferentes modos de la psicosis, la huída maníaca, el delirio persecutorio, o la disgregación esquizofrénica, siendo la melancolía la forma más nítida de esa desprotección y de ausencia defensiva.

Desde ésta perspectiva va a explorar las diferencias entre la depresión y la melancolía, o los llamados fenómenos de melancolización de otras condiciones clínicas neuróticas, o los duelos imposibles, así como la posibilidad de la creación artistica como salida salvadora al abismo del vacío pulsional del que el melancólico no podría huir.

Los desarrollos que transcurren por sus páginas, encuentran su inspiración en múltiples fuentes, desde los textos freudianos a algunos de sus autores más queridos, melancólicos y grandes creadores como Nietszche, Holdërlin, Kafka, Robert Walser, Paul Celan y Walter Benjamin, o los casos de  Marilyn Monroe y de Aby Warburg sin que puedan faltar sus pacientes a los que dedica el libro, porque de éllos como nunca se cansa de repetirnos siempre aprende, son en definitiva fundamento y razón de sus elaboraciones . Su propuesta de escucha terapéutica será  la de una “atención creativa”, que rescata de Simone Weill y una actitud de permanente desaprendizaje de la doctrina.

La última parte del libro la dedicará a preguntarse por la tarea del psicoanalista, por su función en la cura y la necesidad de combatir la doctrina, pues si el psicoanálisis se distingue  por poner en tela de juicio el saber aparente para hacer advenir una cierta verdad del sujeto, el psicoanalista si quiere actuar como tal,  ha de traicionar la doctrina para poder escuchar a sus pacientes y situarse en lo que ha nombrado como una clínica de la compasión, a favor del paciente y no de la acusación. El lugar y la posición del analista desde esta perspectiva es u-tópico( fuera de lugar). Utopía frente a doctrina es su propuesta. Los breves relatos de Kafka para mostrar la indefensión más desnuda del hombre y concretamente el titulado “Ante la Ley”con el que cierra el libro y con el que quiere enseñarnos la condición menesterosa  y desconcertada del paciente en el análisis,  producen un efecto de iluminación sorprendente.

Los libros de Pereña no son para ser leídos rápidamente, no nos aportan soluciones imaginativas ni sorprendentes a los grandes problemas de la clínica, incluso precisan de lecturas y relecturas, no por su oscuridad expositiva sino por el rigor y la complejidad con las que los aborda. Yo creo que esa dificultad que precisa su lectura ilumina y a veces de un modo sencillo  la tarea clínica. Creo que hay que agradecer muy sinceramente el trabajo ingente que está llevando a cabo de reformulación, de crítica y de construcción de una nueva manera de pensar y trabajar en la clínica del sujeto y sería muy deseable que sus ideas propiciaran mayores críticas y debates, al menos en la comunidad analítica. Sin duda los merecen.

José María Redero San Román.

Segovia, 19 de febrero de 2013

Me estás “tecnoestresando”

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“Me estás estresando”, decían en aquel anuncio de cierta bebida con acento caribeño nada estresado. Pero más allá de anuncios y bromas lo cierto es que muchos andan (andamos) estresados a veces; concretamente tecnoestresados.

Vista de hoja Excel

El trabajo con hojas de cálculo genera estrés en algunas personas

Buceando en el libro “Tecnoestrés” de Susana Llorens, Marisa Salanova y Mercedes Ventura, una guía de intervención para casos de estrés relacionados con las nuevas tecnologías, he encontrado los siguientes enfoques sobre el origen de este tipo de estrés.

¿Te identificas con alguno?

  1. Desde el Modelo del estrés y coping, el tecnoestrés se produce cuando el usuario realiza una valoración negativa y percibe que no posee las estrategias de coping para afrontar la situación.
  2. Desde el Modelo de ajuste persona-ambiente, el tecnoestrés se produce cuando existe un desajuste (bien sea real o no) entre las características del usuario de la tecnología y del contexto tecnológico.
  3. Desde el Modelo vitamínico, el tecnoestrés se produce por un déficit de vitaminas o cuando se supere el punto óptimo de aquellas características que funcionan como las vitaminas DA.
  4. Desde el Modelo conceptual de comprensión del tecnoestrés, este se produce por la existencia de creadores del tecnoestrés y una falta de inhibidores.
  5. Desde el Modelo espiral de la salud ocupacional, el tecnoestrés se produce por una falta de recursos personales (falta de autoeficacia específica con la tecnología) que genera la percepción de demandas y falta de recursos tecnológicos.
  6. Entre los antecedentes del tecnoestrés se destacan las demandas tecnológicas (p. ej. sobrecarga mental), falta de recursos tecnológicos (p. ej. falta de apoyo social) y falta de recursos personales (p. ej. falta de autoeficacia específica con la tecnología).
  7. Entre las principales consecuencias del tecnoestrés se encuentra el burnout que se produce como consecuencia de una exposición prolongada a la experiencia de tecnoestrés.

Esta información es un resumen del apartado 2 del libro, titulado: “Proceso de etiología del tecnoestrés” (pag 76 y siguientes). Para leer el índice completo del libro o compraralo, haga clic aquí.

Momento dentista

Escrito por Elena el 28 septiembre, 2012
Actualidad, Ciencias biomédicas, Fisioterapia, Humor, Medicina

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Hace unas semanas estuve en el dentista. Como a la mayoría de la gente ir a ver a mi odontólogo es una cosa que evito dentro de lo posible. Sea como fuere, mientras esperaba mi turno, en medio de aquella sala con mesitas llenas de revistas del corazón, de moda y automovilismo y sillones de cuero, de repente, por encima del hilo musical surgió cierto ruido de una pulidora, fresadora o como quiera que se llamen esos instrumentos demoniacos que se usan en odontología. Se reconocen fácilmente por su zumbido y por el tembleque que le entra al paciente de la silla más próxima.

Al recordar lo poco que me tocaba para entrar a consulta y tumbarme en uno de esos bonitos asientos articulados, me dio por pensar lo importante que es la formación en profesiones como esta y deseé fervientemente que los profesionales de mi centro odontológico tuvieran algunos de estos bonitos libros nuestros:

Qué tranquilidad ponerse en manos de odontólogos leídos

Y después pensé que cuando me toque ir al ambulatorio, me tranquilizará saber que el personal del centro está familiarizado con estos otros títulos.

El saber no ocupa lugar...

Y es que, qué importante es la formación continuada en ámbitos como la enfermería, ¿verdad? Ocurre en todas las áreas técnicas, en realidad.

Aunque tal y como está la cosa de los recortes en la sanidad pública española casi mejor que no nos haga falta acudir a sus servicios.

Factores psicológicos en atentados

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Ayer 22 de julio se cumplió un año del atentado de Anders Behring Breivik en Utoya y Oslo que acabaría con la vida de 77 personas. Y además, tristemente, el pasado viernes se produjo el tiroteo de James Eagan Holmes, un estudiante de Medicina de veintitrés años, en el estreno de la última entrega de Batman en Aurora, Colorado.
Recuperamos algunas reflexiones que hiciera el año pasado José Ignacio Robles Sánchez, comandante Psicólogo Jefe del Departamento de Psicología de la Escuela Militar de Sanidad y profesor Asociado del Departamento de Clínica de la Facultad de Psicología de la UCM y autor junto con José Luis Medina de “Manual de salud mental en desastres”.

A continuación extractamos parte del artículo de Robles Sánchez “¿Es necesaria la intervención psicológica en Oslo?”, publicado el 1 de agosto de 2011 en el blog de Síntesis.

“En noticias de gran impacto mediático, como lo sucedido en Oslo es lógico y normal que se produzcan reacciones emocionales intensas. (…) Un acontecimiento traumático, o el haber sido testigo de un acontecimiento traumático, disparan el miedo, la indefensión, o el horror en respuesta a la amenaza real o percibida de muerte o lesión hacia uno mismo o hacia los demás. El individuo percibe normalmente los acontecimientos traumáticos como amenazantes para su vida y su seguridad, ya que son inesperados y repentinos y suelen ser raros y se caracterizan por su gran intensidad, por lo que producen un gran impacto psicológico. La prevención de estas reacciones y el abordaje y tratamiento de las mismas, una vez producidas, son labor de los equipos de intervención. Las conductas que se observan en estas situaciones son comportamientos de urgencia que se manifiestan en circunstancias excepcionalmente anormales. Por ello su significación y apreciación deben ser realizadas dentro del contexto situacional en el que se producen. En una situación anormal como la ocurrida en Oslo, se producen comportamientos individuales y colectivos distintos a los criterios habituales que rigen las conductas normales en la comunidad.

Robles y Medina también han publicado una guía de intervención psicológica para casos de desastres

Se ha comprobado la gran variedad de respuestas humanas a estos acontecimientos en función de una serie de factores, unos de ellos dependientes de la comunidad, de la familia y otros del propio sujeto. La gran mayoría de los autores coinciden en que los desastres provocados por la mano del hombre generan traumas mayores en las poblaciones afectadas que los provocados por las fuerzas de la naturaleza”.

-Texto completo del artículo de José Ignacio Robles Sánchez.
-Detalles del juicio de Breivik, cuya sentencia se conocerá el  próximo 24 de agosto.
-Entrevista a uno de los supervivientes de los atentados de Utoya, un año después.

Masaje deportivo: la puesta a punto de la ‘máquina’ I

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En España y sobre todo en la capital del país llevamos unos días de intensa celebración futbolística, la Liga para el Real Madrid y la Europa League para el Atlético de Madrid. Al ver lanzar esos goles a Falcao o a Ronaldo, o desarrollar grandes carreras en pos del balón no es frecuente reparar en que esas acciones han requerido una verdadera puesta a punto por parte de unos profesionales que se ocupan de dar masaje deportivo.

Plaza de Neptuno de Madrid la noche de la final de la Europa League, mientras se disputaba el partido

En realidad, para llegar al momento en que los capitanes levantan la Copa correspondiente entre vítores o le ponen una bufanda a una estatua (o están a punto de dejar caer la copa desde el segundo piso de un autobús sin techo) hay que pasar por una serie de fases y debe intervenir un montón de profesionales bien coordinados: el jugador, el entrenador, el preparador físico, el masajista, el médico del equipo, el psicólogo, además de estar presentes una serie de características: visión, disciplina, constancia y un método que permita analizar los avances y resultados.
El libro “Masaje deportivo” de Alfredo Córdova Martínez, Enrique G. Garcés y Jesús Seco Calvo da las claves para realizar la puesta a punto de los deportistas de la que hablábamos y contiene también información valiosa para atletas y aficionados al deporte, como la parte en la que se detallan de forma gráfica los estiramientos para ganar flexibilidad y evitar acortamientos.
En este enlace puedes consultar el índice del libro.

Tiempo de leyenda

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Érase una vez, en unos reinos más o menos lejanos y hace más o menos tiempo, pero siempre un 7 de diciembre como hoy, unos hechos asombrosos ocurridos a personajes casi de leyenda:

  • 1911: Un edicto imperial autorizó a los chinos a cortarse la coleta (en España algunos les sorprendió saber que los chinos fueran tan “toreros”, eso sí, jubilados).
  • 1919: Se publican datos que contabilizan a las víctimas mortales de la gripe en España en 250.000 personas. A nivel mundial la llamada Gripe española provocó 40 millones de muertos, 15 de ellos en la India. Esta infección gripal mató el doble de personas que la Gran Guerra. Pese al nombre, al parecer, la “gripe española” empezó en Kansas y resultó muy virulenta por una mutación genética y el efector difusor de la Primera Guerra Mundial. Información complementaria aquí
  • 1954: Simone de Beauvoir gana el Premio Goncourt por “Los mandarines”.
  • 1984: Camilo José Cela recibió el Premio Nacional de Literatura por su novela “Mazurca para dos muertos”.
  • 2010: Se descubre en Argentina un yacimiento de gas que duplica las reservas del país.