Etimología de la palabra álbum

Escrito por Elena el 5 diciembre, 2011
Lengua y literatura, Origen de las palabras

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Hoy en día un álbum puede ser varias cosas; un disco, un conjunto de fotografías digitales en Facebook, o tu iPhone o –lo más común- un cuaderno con fotografías en papel. El significado está bastante claro, por más que algunos sigan teniendo dudas con la grafía y la pronunciación del plural, que es álbumes, con “m”.

Pero ¿sabes de dónde viene la palabra? Según cuentan Buitrago y Torijano en su estupendo libro “Diccionario del origen de las palabras”, editado por Espasa Calpe (pag 4), la palabra “álbum” viene del latín y significa blanco; de ahí que a la selección de fútbol argentina se le llame La albiceleste, por ejemplo.

Las tablas enceradas que utilizaban los funcionarios romanos para dar a conocer al pueblo las decisiones del pretor eran blancas. Con el transcurrir del tiempo estas tablas derivaron hacia unas hojas muy blancas cosidas o pegadas en forma de libros para recopilar autógrafos o dibujos que en el alemán de mediados del siglo XIX empezaron a llamarse álbumes con el sentido actual. Del alemán el término álbum pasó al francés y finalmente al español.

En fin, que si alguien queda contigo para enseñarte un álbum interminable de sus recientes vacaciones en un lugar nada interesante, siempre puedes contraatacar contándole la historia de la palabra “álbum”… (ya se sabe que no hay mejor defensa que un buen ataque).

Qué es un mamotreto

Escrito por Elena el 22 noviembre, 2011
Lengua y literatura, Origen de las palabras

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Mamotreto

El español tiene algunas palabras con un sabor especial y cuyo origen resulta muy curioso conocer. Pongamos, por ejemplo, la palabra “mamotreto”. ¿De dónde viene y qué significa exactamente?

La palabra griega “mammóthreptos” se refería en griego al niño que pese a ser muy mayor seguía mamando; el término procedía de “threptós”, criado y “mámme” abuela, en referencia hiperbólica o exagerada a la edad del niño que seguía mamando hasta el momento en que tenía hijos y hacía abuela a su madre. El término con la forma “mamothreptu(m)” pasó al latín donde cobró el significado de “gordinflón, pesado”, siguiendo con la idea del lactante tardío y crecido. En castellano la palabra mamotreto, basándose en una metáfora de fácil interpretación, se utilizó en primer lugar para referirse a un libro o cuaderno grande y pesado y generalmente con contenido de poco provecho y más tarde a cualquier objeto que por tener grandes dimensiones y ser poco útil se ha convertido en un estorbo.

Extraído  del libro “El origen de las palabras” de Alberto Buitrago y J. Agustín Torijano. Espasa Calpe, Madrid, 2008; pag 143. Un libro muy interesante cuya lectura recomendamos.

¿Se podrá aplicar el término matotreto a un libro digital? Sería algo así: dícese del ebook que tarda mucho en cargar, que pesa mucho,  que está mal maquetado y que resulta plúmbeo…

Adiós al mes de agosto

Escrito por Elena el 2 septiembre, 2011
Historia, Origen de las palabras

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Acabamos de terminar el mes de agosto, así que es un buen momento para conocer la historia del nombre de este mes. En el mundo romano, este mes recibió el nombre de sextilis hasta el año 24 a.C.,  al ser el número seis, dado que el año romano antiguo empezaba en marzo. Ya en el año 45 a.C Julio César había introducido cambios en el calendario y a instancias de Marco Aurelio se rebautizó el mes quintilis como iulius en honor a Julio César.

En el año 24 a.C. el emperador Cayo Julio César Octavio, conocido como Augusto (que significa “digno de respeto” y “consagrado por los buenos augurios”), siguiendo la línea de Julio César, quiso rebautizar el mes con su propio sobrenombre, además de sumarle un día más para que su periodo no fuera más corto que el de Julio César (julio tiene 31 días). Para conseguir los dos días que necesitaba para igualar agosto con julio, reorganizó el calendario y le quitó días sobre todo a febrero, hasta que los meses quedaron con la duración actual.
Además este mes se eligió para honrar al emperador porque durante él derrotó a Cleopatra y a Marco Antonio y entró como vencedor en Roma.

(La mayor parte de la información se ha extraído del Diccionario del origen de las palabras de Alberto Buitrago y J. Agustín Torijano, Espasa; Madrid, 2008, pag 3)