Hoy en día un álbum puede ser varias cosas; un disco, un conjunto de fotografías digitales en Facebook, o tu iPhone o –lo más común- un cuaderno con fotografías en papel. El significado está bastante claro, por más que algunos sigan teniendo dudas con la grafía y la pronunciación del plural, que es álbumes, con “m”.
Pero ¿sabes de dónde viene la palabra? Según cuentan Buitrago y Torijano en su estupendo libro “Diccionario del origen de las palabras”, editado por Espasa Calpe (pag 4), la palabra “álbum” viene del latín y significa blanco; de ahí que a la selección de fútbol argentina se le llame La albiceleste, por ejemplo.
Las tablas enceradas que utilizaban los funcionarios romanos para dar a conocer al pueblo las decisiones del pretor eran blancas. Con el transcurrir del tiempo estas tablas derivaron hacia unas hojas muy blancas cosidas o pegadas en forma de libros para recopilar autógrafos o dibujos que en el alemán de mediados del siglo XIX empezaron a llamarse álbumes con el sentido actual. Del alemán el término álbum pasó al francés y finalmente al español.
En fin, que si alguien queda contigo para enseñarte un álbum interminable de sus recientes vacaciones en un lugar nada interesante, siempre puedes contraatacar contándole la historia de la palabra “álbum”… (ya se sabe que no hay mejor defensa que un buen ataque).



