“Todas las familias felices se parecen, pero cada familia infeliz tiene un motivo especial para sentirse desgraciada” decía Tolstoi en Ana Karenina.
Los días 9 y 10 de abril se celebró en Madrid el II Congreso de la Felicidad, bajo la dirección de Eduard Punset, y con ponentes como Mario Alonso Puig y Luis Rojas Marcos.
Quizá algunos de vosotros os pregunteis por qué escribir un post sobre la felicidad precisamente un lunes de “no puente” (en España es festivo el 1 de mayo; y en Madrid, además, también lo es el día 2), qué sentido tiene hablar de felicidad cuando nos ha tocado trabajar un día en el que otros muchos están disfrutando de la playa o la montaña. No es casualidad, masoquismo (aquí estamos todos en la oficina, como unos campeones), ni sadismo. En realidad es bastante evidente: la felicidad es un punto de vista, una forma de seleccionar en qué fijarse: y así, nos alegramos de que mañana y pasado sean festivos y nos alegramos también (y mucho) de tener trabajo en una época con tanto desempleo.
Mientras tratamos de desarrollar este punto de vista, repitámonos que al fin y al cabo mañana es festivo y centrémonos en la tarea que tenemos entre manos. Así el día pasará mucho más rápido en la oficina…


