Abierto por vacaciones

Escrito por Elena el 5 agosto, 2011
Actualidad, Novedades 2011

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Estimados lectores e internautas. El equipo de la Editorial Síntesis se va de vacaciones del 8 al 28 de agosto, con el objetivo de “cargar pilas” para un nuevo año de proyectos interesantes de no ficción, en un amplio abanico de temáticas.

Foto de un batido de piña

Un anticipo de todos los batidos que nos tomaremos en vacaciones

La tienda virtual permanecerá abierta y además publicaremos dos post semanales (los martes y los viernes) para tratar de “refrescarles” la vida a los lectores que no estén de vacaciones (y para amenizar los ratos ociosos de quienes sí lo estén).

En post anteriores o en nuestra web encontrarás sugerencias de libros interesantes para estas tres semanas.

¡Feliz verano y felices lecturas!

Cómo comunicar

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Como ya huele a vacaciones, nos hemos puesto a leer el libro “Procesos de guía y asistencia turística” con ánimo viajero y en busca de inspiración. Lo que hemos sacado en claro es que los buenos guías valen su peso en oro, ya que tienen que lidiar con diversidad de factores que a menudo pueden escapar a su control.

Un buen guía de ruta no sólo sabe mucho sobre los lugares a visitar y su cultura sino también debe comportarse como un líder, mantener el orden, detectar la dinámica del grupo y saberla gestionar, comunicar bien, y mostrarse firme pero cortés. Debe tener buenas habilidades sociales y comunicativas para informar, motivar, y gestionar a su grupo. El libro de Carles Picazo está lleno de indicaciones claras y precisas sobre cómo conseguirlo.

Entre las cosas más interesantes del libro figura el apartado “Habilidades sociales y técnicas de comunicación específicas para la actividad” (pag 261 -265). En él Carles Picazo proporciona una serie de consejos que son perfectamente aplicables a casi cualquier situación de comunicación, educativa, persuasiva o publicitaria. Los puntos tratados valen para cualquier persona que tenga que dar una charla, preparar un documental, dar una clase o incluso vender una aspiradora…

El abc del guía. Reglas básicas

a) No crear infelicidad. Sólo se crearán necesidades que se pueden satisfacer… no se ensalzará el contenido de un museo si se tiene la certeza de que no tendrán ocasión de visitarlo. (…)

b) Crear felicidad.  (…) Hay que buscar en cada ocasión el aspecto positivo; si es fin de semana se puede decir: “¡Qué suerte! no hay tráfico; se verá mucho más en menos tiempo”; si es entre semana: “¡Qué suerte!, están las tiendas abiertas y podrán ver la ciudad en su salsa”.

c) Implicar activamente al cliente en la explicación. Teniéndole ocupado con alguna actividad, contando, buscando con la mirada, proponiéndole que encuentre tal o cual detalle; tenerle ocupado contribuye a garantizar su atención.

d) La correcta indicación o el efecto flash. La voz del guía es como un foco que ilumina aquello que se mira pero que hasta el momento de la iluminación no se ve. En una cámara fotográfica, el flash dispara en el mismo momento en que se abre el obturador; si el flash se dispara antes o después de ese momento la foto no sale. Del mismo modo, la voz del guía debe disparar en el momento adecuado (…).

e) Conveniencia de anticiparse. Es imperativo que en la aproximación a un recurso turístico el guía haga una introducción genérica y al llegar pase al campo del detalle (…).

f) La información debe ser comprensible para el cliente. Toda información numérica o estadística debe darse usando referencias fácilmente comprensibles para el cliente: su país de origen, su moneda, etc (…).

g) Buscar una armonía entre lo que se ve y lo que se explica. No es recomendable hablar de temas en abstracto (…).

h) Sorprender constantemente. Este es uno de los objetivos primordiales del guía; hay que ir un paso más allá de lo obvio, provocando la sorpresa que consigue mantener al cliente interesado en lo que se explica.

i) Lo excepcional es prioritario.

j) Las informaciones deben ser objetivas.

k) No imponer puntos de vista.

l) Evitar los temas conflictivos. Estos son por ejemplo: la política, la religión, el sexo, los toros o el fútbol.

m) No ser taxativos (…) debe existir siempre una distancia entre el dato y el guía como persona; por tanto, un buen recuerso es citar la fuente de la que se ha obtenido la información (…).

n) Evitar el enfrentamiento. Nunca se entrará a discutir con un cliente pues se aburrirá al auditorio y aunque tengamos la razón no servirá de nada. Hay que admitir siempre otras interpretaciones, puesto que no contradicen al guía sino a la fuente de donde se ha obtenido la información.

ñ) Amenizar las explicaciones (mediante información práctica, enfoque simpático, anécdotas relacionadas).

o) Engarzar las explicaciones en un hilo argumental.

p) Explicar a los clientes aspectos generales del contexto.

q) Supeditar la veracidad a la comprensibilidad.

r) Adaptar el mensaje al auditorio. Tanto en la forma (vocabulario) como en el fondo (contenido).

s) Adaptar el mensaje a las circunstancias.

t) No dar toda la información de la que se dispone.

u) No arriesgarse a explicar algo que no se haya entendido con anterioridad.

v) Perder el complejo de ignorante.

Para saber más sobre este libro, leer el índice, o comprarlo, haz clic en este enlace.

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¿Es necesaria la intervención psicológica en Oslo?

Escrito por Elena el 1 agosto, 2011
Actualidad, Enfermería, Manuales, Medicina, Psicología

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Por José Ignacio Robles Sánchez

Oslo, 22 de julio, aproximadamente 15:30 horas. Estalla una bomba en un edificio gubernamental del centro de la ciudad, causando 7 muertos y varios heridos.  Los ciudadanos están conmocionados, la policía busca otros artefactos explosivos. La telefonía móvil se colapsa por las llamadas de la gente preocupada por sus familiares, mezclada con las falsas alarmas provocadas por los nervios; en medio de este caos, se comienzan a recibir llamadas alertando de la presencia de “un loco” que ha comenzado a disparar de forma indiscriminada en la isla de Utoya.

La policía detuvo a un sospechoso noruego de 32 años, llamado Anders Behring Breivik, alguien que unos días antes había escrito en  su cuenta de Twitter un solo mensaje: “Una persona con convicciones tiene tanta fuerza como 100.000 personas que no tienen más que intereses”. Este “demente” ha causado la muerte de 76 personas.

Ahora, se reclama a la policía noruega por su lentitud de reflejos, y a los servicios de inteligencia porque podían haber prevenido esta matanza. ¿Está preparada la sociedad noruega para afrontar este tipo de acontecimientos? ¿Estamos preparados nosotros?

En un modelo integral de gestión de riesgos, esta es una situación que debiera estar prevista, y de hecho lo está: siempre hay algún “loco” que está dispuesto a “cambiar el mundo” aunque para ello tenga que eliminar a media humanidad. Ejemplos, los tenemos a diario.

Escribíamos en nuestro “Manual de Salud Mental en Desastres”, publicado en la editorial Síntesis, que los desastres se encuentran presentes en nuestra actualidad cotidiana. Los medios de comunicación suelen sacarnos de nuestro letargo con noticias de gran impacto mediático, como lo sucedido en Oslo. En estas situaciones, es lógico y normal que se produzcan reacciones emocionales intensas. Como señala el DSM-IV TR (“Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders”), un acontecimiento traumático, o el haber sido testigo de un acontecimiento traumático, disparan el miedo, la indefensión, o el horror en respuesta a la amenaza real o percibida de muerte o lesión hacia uno mismo o hacia los demás. El individuo percibe normalmente los acontecimientos traumáticos como amenazantes para su vida y su seguridad, son inesperados y repentinos y suelen ser raros y se caracterizan por su gran intensidad, por lo que producen un gran impacto psicológico. La prevención de estas reacciones y el abordaje y tratamiento de las mismas, una vez producidas, son labor de los equipos de intervención. Las conductas que se observan en estas situaciones son comportamientos de urgencia que se manifiestan en circunstancias excepcionalmente anormales. Por ello su significación y apreciación deben ser realizadas dentro del contexto situacional en el que se producen.  En una situación anormal, como la ocurrida en Oslo, se producen comportamientos individuales y colectivos distintos a los criterios habituales que rigen las conductas normales en la comunidad. Cuando el individuo siente que peligran su vida o la de sus seres queridos  y sus pertenencias y bienes, surgen emociones intensas y reacciones de urgencia, que al observador extraño pueden parecer patológicas, y que en definitiva no dejan de ser reacciones adaptativas a la situación planteada. De hecho, lo anormal es la situación planteada y no la conducta de los individuos.

Se ha comprobado la gran variedad de respuestas humanas a estos acontecimientos en función de una serie de factores, unos de ellos dependientes de la comunidad, de la familia y otros del propio sujeto. La gran mayoría de los autores coinciden en que los desastres provocados por la mano del hombre generan traumas mayores en las poblaciones afectadas que los provocados por las fuerzas de la naturaleza.

El terror causado por este demente  ha provocado el miedo y la incertidumbre de la comunidad noruega. Estas reacciones psíquicas se extienden de forma muy rápida y no se limitan sólo a aquellos que han experimentado el hecho de forma directa, también se pueden ver afectados los miembros familiares de las víctimas, los supervivientes, los compañeros y aquellas personas que han estado expuestas al acontecimiento a través de las imágenes de los medios de comunicación. El número de afectados psicológicos superará, sin lugar a dudas, al número de las víctimas directas causadas por la vesanía de Anders Behring Breivik. La gran mayoría de la población afectada se recuperará de forma espontánea, con el apoyo de familiares y amigos y volverá a las rutinas diarias sin consecuencias. Sin embargo, habrá un número de afectados que necesitarán apoyo especializado, y sin lugar a dudas, la sociedad noruega hará un detenido análisis de las lecciones aprendidas en estos días, para establecer, reforzar o reformar las estrategias de intervención. Esta información y los modelos de intervención, los podrán encontrar en nuestro “Manual”, cuya lectura creo que resulta de gran actualidad y posiblemente de utilidad, para aquellas personas que están interesadas en estos temas.

José Ignacio Robles Sánchez es comandante Psicólogo Jefe del Departamento de Psicología de la Escuela Militar de Sanidad y profesor Asociado del Departamento de Clínica de la Facultad de Psicología de la UCM. Es, además, autor junto con José Luis Medina de “Manual de salud mental en desastres“, cuyo resumen e índice de contenidos se pueden consultar aquí.

Medios calientes y fríos según McLuhan

Escrito por Elena el 28 julio, 2011
Ciencias de la información, Internet, Novedades 2011

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Con motivo del centenario de McLuhan el pasado 21 de julio hemos pedido a David Rodríguez Mateos, profesor ayudante doctor de la Universidad Carlos III de Madrid y coautor de “Documentación audiovisual: nuevas tendencias en el entorno digital” (Madrid: Síntesis, 2011), un análisis de los medios contemporáneos desde la perspectiva del famoso comunicólogo canadiense y le hemos preguntado qué cree que opinaría de Internet el autor de la frase “el medio  es el mensaje”.

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Hace apenas unos días, se ha cumplido el primer centenario del nacimiento de Marshall McLuhan, el investigador canadiense sobre los medios de comunicación social, famoso incluso entre quienes apenas le han leído. McLuhan tuvo una brillante y prolífica carrera, tanto académica como también vital, que, paradójicamente, empezó ya durante sus primeros estudios universitarios. Uno de sus biógrafos, Terrence Gordon, apuntaba que su diario durante la universidad incluía afirmaciones como que nunca sería un profesor de universidad y que estaba aprendiendo “a pesar de sus profesores” (http://marshallmcluhan.com/biography/).

El propio McLuhan fue no solo un teórico citado hasta la saciedad, sino que se convirtió él mismo en contenido de esos medios de comunicación que, en muchos casos, le elevaron a la categoría de “estrella mediática“. Una buena razón para ello fue su capacidad para acuñar todo tipo de conceptos breves, tomados en muchos casos como eslóganes (quizá, a su pesar), tremendamente útiles para esos mismos medios de comunicación de los que habló durante toda su vida.

Uno de esos conceptos es el clásico binomio acerca de los tipos de medios de comunicación a partir de la percepción de sus contenidos por parte de los receptores. Este binomio, presentado en una de sus obras más famosas, “Understanding Media: The Extensions of Man” (1964), establecía dos categorías de medios: los medios calientes y los medios fríos.

Los medios fríos serían aquellos que exigían de sus receptores una alta interacción; en otras palabras, al no ofrecer demasiados detalles sobre sus contenidos, obligan a los receptores a participar de forma muy activa en el proceso de comunicación. Un ejemplo extendido es la radio, que, al ofrecer a sus receptores únicamente sonido, obliga al oyente a usar su imaginación para completar la información que recibe.

Por el contrario, los medios calientes lo son porque aportan al espectador tanta información que éste no requiere un gran esfuerzo para percibirla. El caso paradigmático sería la televisión, que permite del espectador una respuesta bastante pasiva.

McLuhan no era precisamente un partidario de ciertos medios calientes, como la televisión. Pero, ¿qué opinaría, por ejemplo, de Internet, y más en concreto, de la World Wide Web, que permite ofrecer un volumen de información tal que ni el propio McLuhan podría imaginarlo?

Si entendemos la web como un “medio de comunicación”, o más propiamente, como un canal, ¿cómo serían los medios que transitan a través de él? Considerando la cantidad de información disponible en ellos, ¿podrían considerarse como calientes? O atendiendo a la cantidad de interacción que despiertan.

Para responder a esta pregunta, nos puede resultar de gran ayuda fijarnos en un fenómeno que, al convertirse en cotidiano, nos pasa inadvertido: la explosión de la documentación audiovisual, gracias a la explosión de los soportes digitales y, en conjunción con estos, a la difusión masiva de contenidos usando Internet. Pero hay un tercer factor menos considerado: la generalización del almacenamiento de esos contenidos para su disposición masiva por cualquier usuario.

Hoy nos parece normal poder acceder, en teoría, a cualquier contenido audiovisual, no solo reciente, sino, en muchos casos, antiguo, considerando lo relativo del término “antiguo”, en el campo audiovisual: ¿son “antiguas” las propias grabaciones audiovisuales de algunos de los propios discursos de McLuhan, hoy accesibles para cualquier que disponga de un dispositivo electrónico conectado a Internet? (en http://marshallmcluhanspeaks.com/sayings/).

Pero, considerando que el uso popular de Internet comenzó a generalizarse hace poco más de 15 años, quizá no caigamos en la cuenta de que, hasta entonces, la capacidad para producir y para difundir contenidos, no solo por parte de los medios, sino de cualquier persona que tuviera algo que contar era mucho menor. Hoy, cualquiera que disponga de esa misma conexión puede crear un video (o modificar y combinar otros que ya existan) y difundirlo a todo el mundo porque dispone de una herramienta muy simple para guardar su resultado y, al tiempo, para difundirlo a todo el mundo. Si ha llegado hasta aquí, distinguido lector, seguramente se le ocurrirá un nombre (aunque no sea el único de su especie): Youtube.

Así que, podríamos decir que cualquier persona puede llegar a ser un “medio”, usando por ejemplo Internet, y que, por lo tanto, todos podemos ser también (parafraseando de nuevo a McLuhan) mensaje ¿Podremos entonces considerarnos a todos como medios fríos, capaces de generar interacción por parte de nuestros espectadores, o de nuestros oyentes?

¿Y cómo podrán acceder a esos contenidos sus posibles espectadores? ¿Cómo encontrarlos? ¿Cuánto tiempo se mantendrán almacenados allí? ¿Llegará un momento en el que haya tantos contenidos que la mayoría de ellos no sean visibles, y lleguen a ser tan fríos que requieran una interacción casi imposible por parte de sus teóricos usuarios? ¿Están triunfando más bien aquellos contenidos que, promovidos por una mayoría de usuarios (al verlos) o por los propios gestores de herramientas como Youtube (por motivos comerciales… o políticos, o…)? Youtube, que nació como un mero archivo, ¿se ha convertido  en un medio caliente, o mejor dicho, abrasador?

¿Cómo están organizados esos contenidos? ¿Cómo pueden ser descritos los contenidos audiovisuales, estén donde estén (no solo en Youtube), para que, entre los miles de millones que existen cada vez más en la red, la mayoría de ellos no resulten, de tan puro fríos, “congelados” (porque necesiten tal interés por parte de sus futuros usuarios para encontrarlos que resulten casi imposibles)? ¿Cómo los podremos buscar? ¿Quién puede encargarse de ayudar a que puedan ser recuperados?

Hasta no hace mucho, la documentación audiovisual era un reducto para profesionales de esos medios que eran mensajes, cuyos problemas apenas interesaban, preocupaban o no eran siquiera conocidos por el público en general. Hoy, todos nos hemos convertido en potenciales medios, o al menos, en posibles productores de contenidos audiovisuales, en las situaciones más insospechadas.

Y por eso, lo que pueda suceder con nuestras producciones, la forma en la que estas pueden ser no solo difundidas a corto plazo sino también conservadas y, sobre todo, recuperadas, se ha convertido en un asunto que debería formar parte de nuestra lista de preocupaciones. Al menos, para conseguir que Internet siga siendo un medio, o un canal, o una plataforma fría, es decir, para que siga provocando nuestra interacción, nuestra respuesta, nuestra capacidad para traspasar la mirada pasiva de los espectadores ante las obras audiovisuales, y para que los espectadores podamos ser, además, ciudadanos.

Consejos de cocina: las hortalizas

Escrito por Elena el 26 julio, 2011
Cocina, Hostelería y Turismo, Novedades 2011

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En verano se comen muchas verduras y hortalizas, y muchas de ellas crudas, así que es especialmente importante saber cómo hay que lavarlas, elaborarlas y conservarlas. Hemos investigado el asunto con ayuda del libro “Procesos de preelaboración y conservación en cocina” de Nuria Pérez y Juan José Civera, recién salido del horno de Síntesis (nunca mejor dicho), en el marco de la colección de textos para los nuevos ciclos formativos de Hostelería y Turismo.

Nuria Pérez y Juan José Civera aconsejan lo siguiente respecto al lavado de hortalizas:

“Todas las hortalizas se deben lavar con agua fría tantas veces como sea necesario. El lavado incorrecto puede dar lugar a materias primas con trazas de productos químicos (pesticidas), abonos biológicos, insectos o sus larvas.

Desde el punto de vista nutritivo es aconsejable lavar las hortalizas enteras, ya que cuanto más troceadas estén, mayor será su superficie total y mayores las pérdidas de vitaminas hidrosolubles y minerales.

La desinfección o descontaminación: se puede mejorar considerablemente la calidad microbiológica de las hortalizas (sobre todo aquellas que se vayan a consumir en crudo) con un baño de agua y vinagre o lejía (2 gotas/litro o 10 cl./100l) o hipoclorito sódico durante 5 minutos, seguido de un aclarado con abundante agua fría. No obstante, según la legislación vigente la desinfección de hortalizas se debe realizar con pastillas desinfectantes para este uso y aclararlas posteriormente con abundante agua”.

(pag 180 de Procesos de preelaboración y conservación en cocina)

Cubierta del libro "Procesos de preelaboración y conservación en cocina"

Otra duda que tiene mucha gente y que quizá tú te hayas preguntado alguna vez es por qué se oscurecen las hortalizas y los vegetales al pelarlos o partirlos. El libro de Nuria Pérez y Juan José Civera nos vuelve a sacar de dudas:

“El pardeamiento enzimático es la modificación de la pigmentación natural de ciertas hortalizas por la reacción de los enzimas en presencia del oxígeno; es decir, es una oxidación de algunos compuestos vegetales, lo que produce la formación de pigmentos de tonalidad marrón. Se produce tras el corte, pelado o golpeado de las hortalizas”.

Y ahora que lo hemos entendido, la siguiente pregunta lógicamente es ¿cómo retrasar o evitar esta oxidación o pardeamiento?

“La oxidación se puede retardar y evitar mediante varios métodos:

a) supresión del oxígeno: por inmersión en agua fría (ya que limita el acceso al oxígeno), o envasado al vacío.

b) refrigeración a +4ºC.

c) Inmersión en una solución salada, dulce o acidificada (agua acidulada).

d) Acción directa de un ácido: zumo de limón, ácido ascórbico (vitamina C), etc, ya que son antioxidantes. El ácido ascórbico se utiliza sobre hortalizas enteras porque es poco efectivo sobre aquellas enteras”.

(pag 181-182).

Aunque Procesos de preelaboración… está dirigido a los futuros profesionales de la restauración y la hostelería, contiene información muy útil sobre distintos tipos de preelaboraciones culinarias apta para cocineros aficionados. , explicación de las distintas partes de los pescados, de los distintos cortes que existen y sus características. Por ejemplo es muy interesante lo que cuenta sobre distintos tipos de marinadas en las pág 140-141 (para carpaccio, ceviche, tandoori, marinada china, japonesa, laqueado…) y las indicaciones que da para conservar la patata preelaborada según esté entera o troceada (pag 181). Puedes consultar el índice del libro aquí.

Consulta la oferta completa de libros sobre Hostelería y Turismo para los nuevos ciclos formativos aquí.

El paisaje interior de Esteban Vicente (I)

Escrito por Elena el 25 julio, 2011
Arte, Lengua y literatura, Novedades 2011

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El pintor Esteban Vicente (Segovia 1903-Nueva York 2001) fue testigo y protagonista de momentos clave del siglo XX: la generación del 27 en Madrid, el París de las Vanguardias, la Barcelona de la República, la España del exilio, y la gestación  y participación en la primera generación del expresionismo abstracto americano.

El volumen titulado “El paisaje interior. Escritos y entrevistas de Esteban Vicente” publicado en coedición por el Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente y la Editorial Síntesis recoge una serie de escritos del pintor de origen español, así como unas entrevistas inéditas hasta ahora.

Cubierta del libro: El paisaje interior. Escritos y entrevistas Esteban Vicente

Como muestra de la parte dedicada a las entrevistas se ha elegido lo siguiente:

Esteban Vicente: [...] Y la verdadera diferencia entre la cultura española y la francesa o la italiana es un profundo sentido de la realidad. Es díficil entender la acepción del término “realidad” en el contexto en el que lo utilizo. Es una cualidad que está en toda la literatura española, en contraste con la literatura italiana o la francesa. Fíjate en Cervantes, por ejemplo. Su obra se caracteriza sobre todo por esta impresionante percepción de la realidad. Y la vuelves a encontrar en Zurbarán. Y creo que yo tengo algo de eso: ese sentido de rechazo por lo extravagante. Creo que es difícil encontrar una idea extravagante en el arte español, ya sea literatura o pintura. Pag 132-133. [entrevista de Irving Sandler en East Hampton; agosto de 1968].

¿Estás de acuerdo con esta idea? Cuéntanos cómo lo ves en un comentario.