Qué hay en una portada

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Las portadas de los libros o, como se las conoce en el sector editorial, las cubiertas son un elemento importante del objeto libro. Constituyen una ventana al contenido y el primer contacto que el lector potencial tiene con los títulos. Son la tarjeta de presentación de una obra, autor, colección e incluso sello editorial.

Las cubiertas dicen mucho de las características de los libros

Tienen como objetivo “vestir” el libro con un ropaje que sea fiel a su “estilo” pero que al mismo tiempo lo vuelva más atractivo.

Es curioso comprobar lo bien definido que está el estilo de las portadas de libros de determinados géneros. Por ejemplo, si uno se topa con la siguiente imagen de libros al final de un pasillo de cualquier gran superficie no necesita acercarse demasiado (ni ponerse las gafas de cerca, si es que las suele usar) para saber qué tipo de novelas contiene la estantería.

Por otra parte, evidentemente, no es lo mismo la cubierta de una novela o libro de cuentos que la que presentan los libros técnicos o universitarios o de un ensayo clásico.

Las características de los libros y de su colección deben reflejarse en el diseño de cubierta

Por ejemplo, en este libro de “Adicción al trabajo” de Mario del Libano Miralles y Susana Llorens Gumbau recientemente publicado, la cubierta busca expresar con claridad y de forma directa el contenido del libro y al mismo tiempo comunicar el enfoque que aporta la propia colección (Guías de intervención), un enfoque práctico para profesionales. De ahí las líneas limpias y sencillas y el mensaje unitario. Como los lectores más observadores habrán notado, la cubierta incluye además del logo completo una versión simplificada y estilizada sobre la señal de tráfico.

En definitiva, una cubierta debe combinar el conocimiento del contenido con el uso apropiado de los recursos gráficos y la habilidad de seducción.

Además del tipo de libro que cabe esperar encontrar las cubiertas también reflejan las tendencias estéticas y gráficas de su época. Las hay ochenteras, pop, minimalistas. La siguiente imagen, tomada en una caseta de la Feria del libro de Madrid de 2011, recoge unas cuantas portadas de libros de arte de formato grande y a todo color.

Portadas de libros de arte

Dado que es una foto contemporánea, la línea gráfica de los libros nos parece bastante neutra, “normal”.

El siguiente enlace del blog Existential Ennui (al que llegué a través de @casualoptimist desde nuestra cuenta en Twitter) contiene una nutrida colección de portadas de libros ingleses de los años 50 y 60 que permite hacerse una idea de por dónde iban el diseño gráfico y las tendencias estéticas entonces. Entre los libros que aparecen se encuentran algunos de Ray Bradbury y Patricia Highsmith.

Cómo decir “no”

Escrito por Elena el 4 abril, 2012
Psicología

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La asertividad es la capacidad de expresar tus opiniones, necesidades y deseos de una forma respetuosa para los demás y de un modo que los demás te respeten. Los problemas suelen venir a la hora de decir que no. Algunas circunstancias y algunas personas hacen que nos resulte especialmente difícil.

A continuación recogemos algunos consejos que pueden ayudar a rechazar peticiones de forma correcta y eficaz.

Cuadro 4.18. Guías para decir “no” a una petición

  • Analice en qué medida la petición es razonable, pero recuerde que tiene derecho también a decir “no” aunque la petición sea razonable.
  • Si no entiende exactamente en qué consiste la petición, pida que se la clarifiquen.
  • Si le hace falta, solicite un tiempo para pensar sobre la petición.

Es importante aprender a decir "no"

  • Muestre comprensión de la petición del otro (p. ej. “imagino que esto es importante para ti…”).
  • Diga “no” de una forma breve y clara y, si lo cree oportuno, ofrezca una razón o razones. No emplee excusas (falsas razones para decir que no), ya que pueden hacerle sentir mal y volverse en su contra. Por ejemplo, si dice al otro que no puede ayudarle ahora porque está ocupado (cuando en realidad no desea ayudarle ni ahora ni luego), el otro le puede preguntar por otro momento en que esté libre.
  • Sea amable en la negativa, no agresivo ni hostil. Si cree que un amigo puede sentirse molesto, puede suavizar la negativa con una frase del tipo “no creas que no te aprecio, pero…”.
  • Emplee correctamente las conductas vocales y no verbales: hable con tono seguro, mire al otro adopte una expresión neutral…
  • Ofrezca, si es posible, una alternativa (p. ej, “no tengo tiempo ahora, pero sí la semana que viene”).
  • Si el otro insiste, repita la negativa (“lo siento, no puedo”) y, si es el caso, la razón para la misma.
  • Si el otro sigue insistiendo y no hay razones de peso para cambiar de opinión, mantenga la negativa, pero sin dar razones, emplee un tono más firme y diga al otro que no insista.
  • Si el otro se muestra pesadamente insistente, agresivo o culpabilizador, haga la negativa más explícita (“he dicho que no, no quiero”) y dígale que no está respetando su decisión, que se está excediendo y que no insista. Si es necesario, ponga fin a la conversación.
  • En ciertas situaciones (un vendedor insistente, p. ej) puede ser aconsejable emplear simplemente la técnica del disco rayado: repetir la negativa las veces que sea necesario sin añadir nada más.

Extraído de Fobia social de Arturo Bados; pag 195; Capítulo 4. Tratamiento I. Guía para el terapeuta

La peluca de Molière

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Para empezar el lunes con humor reproduzco algunas anécdotas curiosas relacionadas con autores muy conocidos. La mayoría las he tomado del interesante artículo de Carlos Espinosa Domínguez “Segundo catauro de curiosidades” en la revista digital Cubaencuentro.

Los rituales de escritura de los autores suelen resultar curiosos. En su libro “Oficio editor” Mario Muchnick cuenta que Elías Canetti escribía a lápiz. Las hojas escritas la iba almacenando en el cajón de la derecha y las hojas en blanco permanecían en el de la izquierda. Sobre la mesa sólo solía tener una serie de lápices bien afilados, ordenados por tamaños. Una vez terminado el manuscrito lo revisaba y lo pasaba a estilográfica. Y esa era la versión con la que trabajaban sus editores. Lo habitual era repartir ese manuscrito entre varias secretarias para que lo fueran transcribiendo lo más rápido posible.
A quienes hemos vivido siempre cerca de las máquinas de escribir o de los ordenadores el manejo de textos acabados en versión manuscrita nos puede resultar extraño, pero evidentemente, las máquinas de escribir, las impresoras y fotocopiadoras no han existido siempre y siglos atrás era muy común contar con una única versión de los manuscritos.

Los textos manuscritos eran muy habituales hasta que se generalizaron las máquinas de escribir

Eso, irremediablemente, producía problemas y situaciones extrañas. Así, por ejemplo, la criada de Molière “usó varias páginas de la traducción de Lucrecio que él había hecho para rellenar la peluca del dramaturgo”, según cuenta Carlos Espinosa Domínguez en el citado artículo. Otra doncella puso en un aprieto a Thomas Carlyle, que “tuvo que reescribir por completo el primer tomo de su Historia de la Revolución Francesa. Se lo había prestado a John Stuart Mill y la criada de este lo quemó, pensando que se trataba de papel para tirar. El incidente ocurrió cuando Carlyle no solo había olvidado la estructura de la obra, sino también el espíritu con la que la había redactado”.
El británico “Sir Richard Burton había traducido el Kama Sutra y después hizo lo mismo con Las Mil y una Noches. Tras su muerte, su esposa halló el manuscrito de esta última obra, pensó que era un texto obsceno y lo quemó”.
Ni el propio Joyce se libró de complicaciones relacionadas con su caligrafía y con lo combustible del papel. “El original del episodio de Circe del Ulises de James Joyce era tan ilegible, que fue necesario contratar a tres mecanógrafas para que lo pasaran en limpio. El esposo de una de ellas tomó las páginas, las confundió con anotaciones sin importancia y las echó al fuego. Por suerte, un coleccionista de Nueva York tenía un duplicado de esa sección y aceptó proporcionar una copia fotográfica a Sylvia Beach, propietaria de la librería Shakespeare and Company y primera editora del Ulises”.

El perro, el mejor amigo del escritor
El sabueso del escritor norteamericano John Steinbeck, que se llamaba Toby, “convirtió en confeti el original de su novela De ratones y hombres. Era la única copia que poseía, por lo que, según su confesión, al principio se enojó mucho. Pero luego pensó que el pobre chucho podía haber actuado críticamente. No tenía deseos de arruinar a un buen perro por un manuscrito del cual no estaba del todo satisfecho. Reescribió, pues, la novela y entonces se sintió más convencido de que Toby era un buen crítico. ‘No estoy seguro de que Toby no sabía lo que estaba haciendo cuando se comió aquella primera versión’, comentó Steinbeck en una carta”.
En la época de los pendrive con mucha memoria y el almacenamiento en la nube estas cosas nos suenan extrañas, pero no dejan de tener su gracia.

Cartas: historias de ida y vuelta

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Muy interesante la noticia que hemos visto en Clarin.com: “La carta que inspiró una novela de Goethe vuelve a Wetzlar, su ciudad natal”.
El remitente de la carta, Karl Wilhelm Jerusalem, explica a su padre los motivos que le abocan al suicidio, muerte que Goethe abordó después en la novela “Las desventuras del joven Werther”, según se recoge en la noticia de Clarín.
El documento, escrito en 1771, ha sido adquirido por el museo local de esa ciudad del centro de Alemania en enero pasado por 5.000 euros (6.600 dólares) en una subasta celebrada en Basilea.
La noticia completa se puede leer aquí.

Las cartas y diarios aportan una perspectiva íntima de sus autores. Esta libreta moleskine muestra un cuadro de Monet del Museo Marmottan de París.

Y ya que hablamos de cartas, no me resisto a recomendar la exposición sobre cinco siglos de cartas de la Biblioteca Nacional española. Se llama ‘Me alegraré que al recibo de esta. Cinco siglos escribiendo cartas‘ y podrá visitarse hasta el 17 de junio. En la muestra, comisariada por Antonio Castillo Gómez, profesor titular de Historia de la Cultura Escrita de la Universidad de Alcalá de Henares, se podrán contemplar cartas de Quevedo, Santa Teresa, Cadalso, Zorrilla, Moratín, Valle Inclán, Alfonso XIII, Pablo Iglesias y María Teresa León, según informa el periódico La voz digital.

Y para cerrar el tema epistolar aprovecho para recomendar “Las amistades peligrosas” de Choderlos de Laclos, una novela llena de intrigas y manipulación psicológica construída a base de cartas y con una estupenda prosa.

Textura de los libros y de la edición

Escrito por Elena el 26 marzo, 2012
Actualidad, Lengua y literatura, Mundo del libro

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Beatriz de Moura, brasileña afincada en España, es una editora con una importante trayectoria detrás. Pasó por Lumen y sobre todo por Tusquets y vivió los años de la “gauche divine” barcelonesa. Ha publicado a Kundera, Bioy Casares, Marguerite Duras y Murakami y conocido de cerca a distintas generaciones de narradores españoles.

El pasado domingo la entrevistaron en El País. En la entrevista hace algunas reflexiones muy interesantes sobre la tarea de los editores, además de contar la fascinación que le producía ver el rostro de placer de su padre cuando leía.

Esperemos que esa cercanía a los libros y ese disfrute de su uso no se pierda en las nuevas generaciones. Y yo me pregunto, ¿funcionaría de la misma forma ver a un padre leyendo en su ereader y pasándolo en grande? ¿Suscitaría en los niños que lo vieran la misma fascinación y afán de imitación que en el caso de Beatriz de Moura? Yo creo que sí. Otra cosa es si el e-reader tiene que competir con la tableta o con la videoconsola…

El nueve de marzo, un día singular

Escrito por Elena el 16 marzo, 2012
Ciencias de la información, Historia, Informática

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Este post tendría que haber salido el día 9 de marzo. No salió porque nuestro servidor andaba rebelde y no pude acceder al blog (ya se sabe que el community manager propone, y los servidores disponen). Así que ve la luz hoy. En el artículo se recogían las curiosas efemérides del 9 de marzo a través de los años. Ese día parece que confluyen muchos hechos con una orientación curiosa.

  • Un 9 de marzo de 1820 Fernando VII, obligado por el pueblo de Madrid, juraba la Constitución española de 1812 y suprimía la Inquisición.
  • 1900: Las mujeres alemanas dirigieron una serie de peticiones al Reichstag para exigir el acceso a la universidad y la posibilidad de presentarse a oposiciones.
  • 1924: La Gaceta publica el nuevo Estatuto sobre Régimen Local español, en el que la mujer será electora y elegible.
  • 1931: Se publica la novela Mientras agonizo, de William Faulkner.
  • 1932: Se constituye el Gobierno del Estado libre de Irlanda, presidido por Eamon de Valera.
  • 1963: Se inaugura en Barcelona el Museo Picasso.
  • 1973: El 98% de la población de Irlanda del Norte decide, mediante un plebiscito popular, permanecer unida al Reino Unido.
  • 1984: La ONU aprueba una convención internacional contra la tortura.
  • 1990: El M-19 hace entrega de las armas en Colombia y se convierte en partido político.
  • 1994: La Comisión de Derechos Humanos de la ONU condena por primera vez formalmente el antisemitismo y la xenofobia.
  • 2001: El Consejo de Ministros aprueba por decreto la suspensión del servicio militar obligatorio en España a partir del 31 de diciembre de 2001.
  • 2009: El primer licenciado universitario con Síndrome de Down en la Unión Europea es español. El joven imparte clases en un colegio de primaria en Córdoba.
  • 2011: La obras del AVE Madrid-Valencia sacan a la luz la quinta esclusa del Real Canal de Manzanares (Madrid-Aranjuez) construido durante el reinado de Carlos III, paralelo al río madrileño, con 22 km de longitud, 14 m de anchura y 3 m de calado.

(La fuente, como otras veces, son las efemérides de Enciclonet)